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THE WARRIORS. Analisis a la obra de culto de WALTER HILL y comparación con 300![]() Ante la manifiesta (y poco inspirada) estampa de The Warriors que Red Skull nos ha dejado en el articulo anterior, como una fina manera de seguir aportando pruebas de que 300 no solo tiene precedentes de calidad, si no calidad en si misma. Me veo obligado en primer lugar a aprovechar para matizar el cine de Walter Hill (cosa que deseaba hacer desde hace tiempo) y en segundo a reflexionar acerca de los paralelismos entre la magnifica The Warriors y la bonita sosez espartana. Puesto que bien mirado, el señor Skull ha dado en el clavo mas de lo que imagina.
Así, Walter Hill (entre cuyos logros se encuentran varias películas a la antigua usanza con envoltorio nuevo para el disfrute: –The Driver, Forajidos de Leyenda, Limite 48 Horas.- La producción de Alien y el guión de La Huida de Sam Peckimpah –por quien afirma sentirse muy influenciado, viéndose claramente en el tratamiento violento de sus películas-. Y que desgraciadamente ha quedado relegado al olvido mas cruel, trabajando ahora de mercenario en producciones mediocres con algún que otro actor de renombre: -Wild Bill, Invicto-) se planta como un artesano con una forma y manera de entender el cine muy particular en unos años muy propicios para ello. Aunque él nunca será denominado autor como muchos de sus coetáneos ya que, en su intento por hacer cine clásico sacrificará la seña de identidad fácil que caracteriza al denominador común del termino de autoría. “(…) ¿Por qué Walter Hill es uno de los artistas más interesantes de los últimos años? Porque ha trazado desde sus inicios un camino sin vacilaciones en su constante busca de la forma, porque nos ha entregado algunos films memorables y un buen puñado de obras maestras absolutas. Porque sigue, luego de 30 años, demostrando un genio inalterable para constituirse en opositor al cine actual resultado de acumulaciones de trivialidades, de subestimación y de mezquindad cultural. Porque planteó siempre una crítica visión del cine, una respuesta a la estética del audiovisualismo. Porque vislumbró el futuro del cine y estuvo siempre un paso adelante. Porque nunca cedió a las huestes de la carroña cultural. Porque postuló que si el cine debía constituir un "lenguaje", debía hacerlo a partir de un juego dotado de eficacia en cuanto juego, pero inútil a la hora de comprender o representar una realidad interna. Porque defendió la naturaleza fantástica del cine en toda su obra. Las películas de Hill son como alarmas intelectuales para recordarle al espectador qué es lo que está viendo, y qué es lo que recuerda del cine clásico. Y aún más, qué es lo que diferencia al cine de los demás medios en que el espectador se pierde constantemente: la televisión, el videoclip, etc. Para Hill, estos medios no son un problema, se los saca de encima casi sin esfuerzo (a diferencia de De Palma donde forman parte importante de un complejo de inferioridad que el director plantea constantemente desde Body Double -curiosamente del mismo año que Streets of Fire-) (…) ”Extracto del análisis a Calles de Fuego, Walter Hill 1984. Miradas de Cine nº 36 – Marzo 2005. Así, revisionando de manera pop los clásicos cinematográficos (y no tan cinematográficos, ya que la base de The Warriors es la vuelta a casa de la Odisea, con esa oráculo radiofónico, ese fin de trayecto que es Coney Island y esa sirena que encandila al personaje de Ajax –claro referente mitológico por otra parte-) sobretodo en su aspecto mas estético, se encuentran una serie de películas, de la que quizás The Warriors sea la mas característica del director. Con un sentido de la abstracción muy pronunciado que se traduce en sus imágenes, en el cuidado formal de sus encuadres y en una excelente iluminación nocturna. The Warriors produce un efecto de traslación, de moderno cuento cosmopolita (como ya claramente mostraba el titulo de la otra película similar de Hill: “Calles de fuego. Una fábula de Rock’n Roll”) que nos transporta a un mundo tanto hiperreal como surrealista. Lo que nos lleva a la máxima de las películas de Hill, los escenarios. La ciudad y su atmósfera es en The Warriors no solo un personaje mas, si no prácticamente el sentido de toda la obra, los personajes, planos de por si, actúan en consecuencia del lugar en el que se encuentran bajo ese filtro al que ha sido sometido hasta el punto de mimetizarse con ella (el momento de los graffitis o en el estilo de cada banda ¿Van como jugadores de béisbol porque residen cerca del estadio o viceversa?) no hay Warriors sin Nueva York fantástica (de hecho, la abstracción produce que en la mayor parte de la película, no haya otra cosa que Warriors y el mundo conocido por ellos en Nueva York), no hay enfrentamientos sin territorios poseídos por alguien que no importa conocer, no hay otra cosa que personajes desdibujados que se identifican por el ambiente en el que se mueven. Las similitudes de este tratamiento del escenario las podemos encontrar en esa obra maestra del mismo año que es Taxi Driver, ¿Qué casualidad, el western urbano por excelencia? Pues no es casual, ya que uno de los mayores logros de Hill (y por descontado, de Scorssesse, pero ese no es el tema) en cuanto a esa mística del escenario es, precisamente, transportarlo de los otros grandes films donde éste era no solo necesario y profundo sino otro protagonista, los westerns. "La decadencia del western vino cuando los directores quisieron usarlo para explicar teorías psicoanalíticas, sin embargo funciona mejor cuando trabajan con material moral y cuando responden a los esquemas de la tragedia griega". Walter Hill Así , tenemos violencia Peckimpaniana con mística de western, base de tragedia griega y bimoralidad bien definida (bien y mal simplista de cuento de hadas). ¿Qué más es The Warriors? Interesante es darse cuenta de esa puesta en escena musical (la parte setentera podría decirse) y de ese montaje perfecto rítmicamente, que no se entretiene en mostrar lo superfluo. Todo transcurre en una noche y esa presión del tiempo se nota. Lo que aumenta el interés del espectador (recurso que en 300 se anula en su versión cinematográfica por focalizar a dos bandas y querer abarcar mas de lo necesario, pero ya analizaremos esto después) y le lleva a un intenso viaje en el cual acompaña a los aventureros en todo momento, sin descanso. Respirando aliviado junto a ellos cuando todo acaba. Es curioso, como ha sabido ver el señor Skull, la influencia tanto generacional como en posteriores medios tuvo la película de los Warriors. Con esa característica estética tan marcada, creó una escuela que sería recogida después en cientos de videojuegos (desde los míticos beat’m up de Capcom hasta el propio The Warriors para Play 2 bastante reciente) y en películas que quisieron mostrar una imagen de banda callejera hacia el publico juvenil. En el fondo, función similar a la de cualquier otra película generacional –Rebelde sin causa, Easy Riders, etc…- solo que aplicada a los medios que empezaban a nacer en ese momento (si los videojuegos hubieran existido con James Dean, sin duda tendríamos cientos de navajeros con tupé de los 50 en nuestras consolas). Nos damos cuenta al contraponer, como, mientras The Warriors crea una estética que será recogida por videojuegos y medios menores al cinematográfico, 300 recoge esa estética precisamente de esos medios y la hace cinematográfica. Momento en el que vemos la primera deuda de una película con otra. Una vez habiendo definido The Warriors (y 300 en un artículo anterior que pueden ojear antes de seguir) llega el momento del análisis. ¿Por qué 300 no ha llegado al nivel de los Warriors? Paso a paso: -El guión: Ambos guiones simplones y de nula complejidad, esta claro que la base de las dos películas no radica ahí. Nos damos cuenta que tenemos una historia griega de base (una mas marcada, otra adaptada), la moralidad simplista, la violencia, etc… El concepto se desiguala al analizar a los protagonistas. En la obra de Hill los personajes actúan en consecuencia a su envoltorio y status creando un cierto halo de misterio estoico (poca cosa les perturba y actúan como si supieran que el viaje y sus tragedias es parte de ellos, a la manera de relato griego) que enrarece mas la atmósfera y que crea mas subjetividad al espectador, mas respeto, mas fatum en sus acciones, ya que no se cuestionan lo que hacen. Leonidas, desgraciadamente pasa a ser un pelele gritón y sobreactuado demasiado cercano a sus hombres y demasiado histriónico para que el espectador se lo tome en serio y mucho menos lo mitifique. Sin contar esa humanización constante a la que es sometido al querer presentarle como un nuevo “Gladiator”, que es un tipo de héroe moralmente muy distinto al que debería ser Leonidas. Eliminando así toda identidad.Sin entrar en demás pormenores como diálogos forzados etc… -La Narración: El guión de los Warriors se desenvuelve con cierta maestría, la sensación de agobio es constante, los pocos personajes se separan y se vuelven a unir y mientras te enseñan las andanzas de unos ya estas pensando impaciente en como le habrá ido al otro, no es necesario escenas grandilocuentes de fácil captación (excepto al principio y final como mandan los cánones) ya que todo transcurre de manera fluida y lógica dentro de su universo intrínseco y sin concesiones al publico comercial. En 300, como ya dije la narración transcurre a trompicones, la sensación de paso del tiempo es nula (debido a la doble focalización de ambas historias que nos obliga a perder proximidad al querer abarcar en exceso y su montaje, sobretodo en las batallas, dispuestas como un circo donde una vez que pasa la atracción principal se corta, produciendo casi el efecto de que todas las escenas son cortes de una misma batalla). Esto evidentemente destruye la sensación temporal de desgaste que debería haber conseguido con facilidad la película de Snyder. Pero lo que mas destroza 300 es que en sus ansias por mejorar el material con el que tratan destruyen su propia coherencia interna. No se puede hablar al principio de la película de espartanos insensibles y luego mostrarlos llorando y dando colgantes de regalo como señal de amor. No se puede utilizar el recurso narrativo de Efialtes, no aceptarlo porque no es capaz de levantar un escudo para formar falange y a partir de la segunda batalla que todos los espartanos luchen a su bola para que quede mas bonito. (No me voy a meter con los campos de trigo y quien coño los siembra en un pueblo de guerreros porque mira, eso es un recurso estético y actúa como cierto simbolismo (y como un poco de plagio a Ridley Scott, todo sea dicho) y como tal no choca con la coherencia dentro de la suspensión de credulidad –al fin y al cabo, Superman puede volar-) Pero sobretodo, una vez que haces todo eso no se puede intentar crear unos personajes con complejidad de barraca de feria (o de telefilme barato, que viene a ser lo mismo) humanizándolos en una historia de amor innecesaria y tópica para la concesión de la galería, mientras intentas justificarte abogando que la película no tiene pretensiones complejas y es su incoherencia causa de un espíritu juguetón y macarra. -Estética: Como ya he dicho, 300 parece un legado a través del tiempo de los Warriors, la estética de ambas es impecable, el color, la fotografía, encuadres. Quizás 300 especialmente ha demostrado lo que se puede realizar con esas nuevas técnicas en una pantalla. Y sea este el principio de una influencia espartana en el cine y otros medios. (Recordemos que The Warriors, ya tenia Westerns urbanos precedentes) Como ya dije, el color de 300 y su atrevimiento visual es mas que suficiente para ir a verla al cine. -El puro gozo: Todo esto que hemos escrito hasta aquí esta muy bien, pero lo que de verdad nos regocijamos cuando vemos una película es el gozo de verla. Y cuanto mas disfrutemos como un niño de cinco años sin saber de tragedias griegas ni hostias mejor. The Warriors nos ofrece la historia de unos pandilleros bien presentada, bien llevada y que atrapa de principio a fin, con su atmósfera de fantasía y sus momentos macarras. Con su paseo a través de esa jungla urbana enrarecida gracias al neon y al humillo de alcantarilla que crea la sensación de adentrarse en un mundo nuevo y sin ningún coñazo moralmente ambiguo excesivamente serio. Puro disfrute bien realizado. ME LO ENGULLO COMO UNA BOLSA DE PISTACHOS. Es un no parar y siempre quieres mas. 300 me ofrece una buena base que se les ha ido de las manos, desequilibrada, ha perdido integridad intentando complacer a todo el mundo, ha asegurado debiéndose a éxitos anteriores similares, etc. Se puede definir que 300 es una película que no sabe cual es su pretensión inicial. Con buenos elementos, no ha sabido orquestarse ni que resultado dar. (Puedo imaginarme al productor diciendo: -¡Si! ¡Si! ¡Es una película de guerra muy muy violenta! ¿Cómo? ¡No! Es una película de amor, tiene personajes muy profundos ¿saben? Profundas motivaciones que serán explicadas a lo largo del film… ¿Son espartanos sabe? Matar y luego preguntar, no hay lugar para los sentimientos y… si, tiene monstruos con manos de centollo también… pero…-). JUNTE EN UN BOL MUCHAS COSAS QUE LE GUSTEN (FRESAS, CALAMARES, ALUBIAS, SALCHICHAS Y POLVOS PICA-PICA) REVUELVA E INTENTE COMERSELO. En conclusión, podríamos hablar del panorama del cine comercial actual o de la importancia del buen director artesano detrás de una cámara, pero prefiero dejarles con este extracto y recordarles que para que algo funcione como película tiene que tener ese algo, que no es ni demasiada seriedad, ni demasiada desenvoltura, no demasiada corrección o demasiada originalidad… es eso que no logro explicar y que como derivado artístico que es el cine denominaremos alma. (…)En términos cinematográficos, Hill adapta una dirección definida hacia la inmediatez de la realidad en términos de imagen. De esta forma el espectador no puede no aceptar la mostración de un mundo fantástico desde un punto de vista realista porque la situación dramática que Hill desarrolla es tan necesaria e inevitable como su contexto y la interacción entre éstos. Aquí es donde reside la maestría de Hill para provocar con el mínimo esfuerzo (o así lo parece) un complejo laberinto de asociaciones que llevan a la interpretación y viceversa. El montaje, los decorados, las vestimentas, los movimientos de cámara, de personajes, la marcación actoral, el uso de la música y los sonidos, etc. son elementos que por una aparente y lógica falta de libertad que Hill se impone en el momento de narrar, desprenden relaciones simbólicas que, dada la perfecta organización de forma y credibilidad, constituyen un circuito abierto que contribuye a la alimentación de sentido del film por sí mismo.(…) (…) Bibliografía: -Gran articulo en Miradas de cine sobre Walter Hill y Streets of Fire -Sangre, Neón y balas. Hencicopledia.org Comentarios » Ir a formulario
No sabía que Calles de Fuego era del mismo director que The Warriors, aunque pensándolo tienen muchos puntos en común.
PD:Este artículo es una tomadura de pelo, un día está, al siguiente no, luego vuelve... a ver si te decides gañan... Fecha: 22/04/2007 19:19.
no he sido yo, ha sido blogia que es un asco y esta ultimamente jodiendo. me lo colgaba luego no... locuras
Fecha: 22/04/2007 23:34.
Siento decirte que no he hecho el articulo para demostrar nada. Solo que queria hacer un articulo gracioso sobre macarras en el cine. Unicamente cogi una frase que me hizo gracia y tu lo has convertido en una ofensa hacia ti y tu opinion de los 300. Lo de los articulos de los macarras se lo puedes preguntar a Travis para que veas que no van los tiros por donde tu apuntas. Me acabo de dar cuenta lo jodido que es no estar de acuerdo contigo.
Fecha: 23/04/2007 09:16.
Esto es un analisis de The Warrios y lo demás son bobadas.
Fecha: 23/04/2007 10:22.
En ningun momento ha habido ofensa, no equivoques un debate abierto (cosa que esta muy bien y le da vidilla al blog) con una guerra personal.
Fecha: 23/04/2007 16:31.
Excelente excelente, una vez mas nos ha sorprendido a todos Sr.Gotico.Brillante,ni yo mismo lo hubiera explicado mejor.
Fecha: 24/04/2007 11:14.
"tiene monstruos con manos de centollo tambien" XD y machos cabríos, y orcos XD
Fecha: 28/04/2007 10:29. |
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