Pequeño prologo: Este artículo viene ya continuando una coña que tengo desde hace bastantes artículos, contiene algunos datos que corresponden a otros artículos de la serie y que se pueden prestar a confusión si no los has leído todavía, para leerlos todos solo tienes que poner en el buscador:
LA HISTORIA JAMAS CONTADA DE y te saldrán, sorry por las molestias.
Ben Grimm se siente algo intranquilo, la situación de los 4 Fantásticos se a vuelto muy delicada desde que hace una semana falleció
Reed en aquel extraño accidente de tráfico.
Sue está inconsolable,
Jhonny se ha dado a la bebida y el... se a vuelto humano de nuevo... no es la primera vez que le pasa y sabe que se debe al estrés acumulado estos últimos siete días, lleva así setenta y dos horas, pero todavía no a dado un solo salto de alegría, sería una falta de respeto hacia el viejo
estirado, y además siempre que se vuelve humano y decide dejar el grupo no tarda mucho mas de veinticuatro horas en volver a ser un muro con patas, y eso es algo que sabe y teme.
A las siete se a celebrado la última misa por
Richards, la gente se ha quedado a darle las condolencias a la viuda y
Jhonny se ha ido echando chipas (jeje, festival del humor) pero
Ben no tiene interés en saber donde a ido uno ni que hará la otra, a acudido a todas las misas en honor a su viejo amigo, y le gustaría permitirse el lujo de caminar por la calle como un humano más, o al menos dentro de lo posible, ya que al ser continuamente
La Cosa no se puede decir que tenga un extenso vestuario, por no decir directamente que no tiene, lo cual le obliga a pasear en calzoncillos protegido por una gabardina enorme y un sombrero gigantesco, todo esto le hizo sentirse muy incomodo todas la semanas cada vez que entraba en la iglesia.
Es curioso, piensa...
tengo muchísimas ganas de comer palomitas, y las compra, porque puede que el viejo cara de arcilla no sea muy listo, pero sabe donde hay un puesto de palomitas de maíz.
El resto de la tarde la dedica a vagar sin rumbo, pensando en el bueno de Reed, pensando en tantas y tan buenas aventuras, pensando tanto que no vio...
¡¡¡EL AUTOBUS!!! Para los desafortunados que vieron el accidente aun les cuesta asimilarlo:
"parecía convencido de que podía para el autobús con sus solas manos desnudas, como si estuviese echo de piedra" decía la gente...
"pobre hombre" "no somos nadie" “me pregunto donde se compraría esas palomitas tan ricas” “¿os habéis fijado? Era un pervertido, no lleva nada debajo de la gabardina”La Cosa, acostumbrada a su poderoso cuerpo jamás pensó que un autobús de línea le pudiera hacer mucho mas que dejarle unas marchas de neumático, y olvidó su condición de humano. Veinticuatro horas después, en el forense, reventó la camilla en la que se encontraba al volver a convertirse su cuerpo en un amasijo de ladrillo que era su pecho destrozado... aun llevaba la gabardina y el sombrero.