
“Los hombres… todos los hombres han muerto”
Con este curioso planteamiento (intentad explicarle el argumento a alguien no acostumbrado a la línea Vértigo, y ya veréis que dice…) conocemos a Yorick, un escapista amateur y bastante friki, y también el único macho vivo (junto con su mono) de la Tierra.
Sin saber porque han sobrevivido, se embarcaran en la búsqueda de su novia, con la que perdió el contacto telefónico (ya que la chica para colmo, esta en Australia) justo cuando aceptó a casarse con él.
…Empezando por ir a visitar a su madre, congresista en Washington … allí, la nueva Presidenta de los Estados Unidos determinará que ellas se encargan de su novia mientras el, (que es un culo inquieto), ayudara a encontrar a una famosa genetista que reside en Boston y que puede echar una mano en todo el asunto de la “plaga”, así de paso no se quedara en la Casa blanca y no provocara conflictos internacionales.
A partir de aquí: amazonas, agentes secretos, hermanas, republicanas, israelitas, ex-convictas, astronautas rusos, teatro, medallones mágicos, virus, violencia, terror, ciencia ficción, humor y las constantes referencias de Yorick a cine, comic y televisión (“Muerte entre las flores”; “Regreso al futuro” o Predicador” por nombrar alguna)
Y todo en poco mas de una quincena de números… (¿Sabéis cuanto estuvo Spawn para salir del callejón? Creo que aun sigue allí
Lo dicho, una versión de Marco pero con mas cúmulo de casualidades todavía… ¿no? Pues no.
Leyendo el comic, la habilidad de Vaughan para manejar el ritmo, la mezcla de géneros, la tensión y en definitiva, para meterte en una historia inverosímil y conseguir que cada giro argumental no solo parezca lo mas natural del mundo si no que te haga exclamar: “¡Claro! ¡Que hijo de puta! ¿Cómo no se me había ocurrido antes?” es realmente envidiable.
Acompañado de un mas que agradable y correcto dibujo de Pia Guerra, la historia, con ese tonillo de Thriller que tiene, jugando con el montaje temporal (el primer numero contado como una cuenta atrás a la plaga resulta una maravilla narrativa) nos hace entrar en una trama que podía haber caído en algo vulgar o incluso sexista, pero que se mantiene gracias al buen hacer del guionista al narrar una obra de personajes, donde sabe adoptar diferentes posturas para cada uno y no caer en insulsos discursos, dando la oportunidad al lector de criticar, pensar y tomar una postura para todos los protagonistas (aunque a veces falla al querer tocar demasiados temas de actualidad, sobretodo en los primeros números con la soldado israelita o en la Casa blanca pequeñas píldoras que, sin resultar del todo pesadas, son prescindibles)
Aun así lo que en fondo nos presenta Vaughan no es un análisis de la mujer ni mucho menos, ni creo que pretenda decir que un mundo sin hombres va a ser mejor o peor mundo lugar, mas bien, se aprovecha de la tesitura creada para, a modo de road movie retratarnos una sociedad tullida, incompleta a la que algo falta pero que tiene la oportunidad de renacer como algo mejor… gracias a un friki y cuatro mil millones de mujeres.
Lo mejor: Bastantes cosas, el ritmo (con ese ambiente tipo “28 días después” o “El amanecer de los muertos”), la gracia que tiene Vaughan para dosificar la información sobre qué demonios esta pasando y como ha empezado, los chistes de Yorick (adoro el comentario sobre “Mad Maxinas”)… engancha un montón
Lo peor: Precio de Norma, Planeta no ha anunciado continuación de la publicación aún, algunos comentarios sobre temas candentes de los primeros números
YORICK: Hey, ¿esta obra trata del último tipo de la Tierra? (…) Me pregunto… ¿Cómo termina?
355: Vamos no hay tiempo para…
YORICK: Espera tengo que saberlo. ¿Tiene un final feliz?
CAYCE: Claro, el último hombre salva el mundo
YORICK: ¿Ah si? ¿Cómo?
CAYCE: Suicidándose y dejando que las mujeres se salven solas.
YORICK: No se ofenda… pero su obra me parece una mierda
(Y, the last man nº 17)