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Mama llévame al circo, una reflexión sobre el movimiento 15M![]() 1- Preámbulo: Del visionario director de la guerra de Cuba: El cuento de hadas.
“En este país, hace mucho tiempo hubo una guerra, y perdieron los Buenos. Y los Malos asolaron con terror durante años. Y aunque al final los Malos se fueron, los Buenos nunca volvieron, y sus hijos los lloran y miran con ira a los hijos de los Malos, porque la Maldad -como en todo cuento moral- se lleva en la sangre.”
El siglo XIX pateó a Dios por todas partes, Nietzsche incluso llegó a decir que lo había matado, pero sus enseñanzas eclesiásticas quedaron bien impregnadas en las de su principal enemigo, la política, que se centro en crear teorías que sustituyesen el opio del pueblo. Para ello, toda política surgida en adelante -principalmente el marxismo, pero también los nacionalismos, los posteriores fascismos, anarquismos, socialismos... etc- mantendría un componente dogmático importante. Todas prometen una utópica ración de fe repleta de dogmas y normas morales, desde el paraiso del trabajador o la supremacia racial hasta la arcadia de nuestros ancestros. Considerando que toda política pura legada desde entonces es cuestión de fe, la pobre democracia, denominada como el menos malo de los sistemas políticos quedaba muy descafeinada para el sentimentalista medio. Y asi es como en un país considerablemente sentimentalista como es España, todo se fue al carajo.
El “cuento” arriba expuesto, que se muestra tan ridículo en comparación con la realidad para cualquiera con dos dedos frente, es la creencía popular extendida en este país, porque sinceramente, es mucho más bonito asi. Ya vaticinó Ayala en su relato La cabeza del cordero que la guerra civil y la dictadura posterior iba a ser plato dificil de digerir, pero hemos llegado a un punto en el que somos nosotros los que nos provocamos la nausea. Cuando tantos otros paises europeos han sabido ya asumir y banalizar sus pecados históricos -y el mejor ejemplo de esto siempre será la cultura pop, cuando se haga por fin una pelicula sobre la guerra civil que vaya de verdad sobre guerra, hablaremos- nosotros aun renqueamos entre la lágrima adquirida y el discurso facil. De este modo, un sistema de creencias irracionales del que no nos conseguimos desprender como país ha regido y rige el funcionamiento de la política actual, y eso, es lamentable.
2- Bajo los adoquines, Marina d’or
Actualmente tenemos una política bipartidista estática y fallida. En primer lugar por los componentes irracionales que nos llevan hasta ella, donde los dos partidos se erigen en el subconsciente colectivo como los hijos buenos y malos del cuento de la guerra civil. Donde evidentemente, es el PSOE -la izquierda?- el que se encarga de hundir el dedo en la llaga cada vez que un problema de verdad puede acuciar a la población, por eso por mucho que la cuele el PSOE va a tener seguidores, va a seguir erigiendose como adalid de la legitimidad moral y va a seguir desviando atención de problemas quitando nombres de calles franquistas, porque la alternativa es el partido de “los fachas” y de “los pijos”. Mientras el PP -la derecha?- sobrevive de los hijos malos y tampoco le va a la zaga utilizando una terminología que la posiciona del mismo modo que el anterior, quejándose y encerrandose en banda y a la defensiva como victimas acomplejadas de las circunstancias que creen ser. Asi, en pleno siglo XXI, este país no solo utiliza una dialéctica caduca, es que aquí se da la particularidad de que se vota no por afinidad con un partido si no por odio hacía el partido contrario -esta dinámica del “voto-odio” a la que luego volveremos, es digna de una profunda reflexión, es acojonante-.
En terminos más practicos, la sociedad de bienestar y su sobreabundancia y definición del individuo a través de su ocio ha negado el relevo generacional político, actualmente la política funciona por un sistema de caciquismo formado incluso por dinastias donde el activismo y la renovación es mínima. El individuo menor de 35 años no se siente representado por nadie, porque el político medio actual ya estaba vigente en la época de la transición -y si no lo estaba pertenece a una de esas dinastias “hijo de/ sobrino de”-. Asi, llegamos a una alternativa política actual donde la opción está entre continuar una de las peores administraciones desde que volvió la democracía o aceptar a un candidato eterno que ya ha sido negado dos veces y que parece no darse por enterado de que es un lastre para si mismo, para su partido -que admitámoslo, tampoco ofrece solución ni confianza aunque hubiesen cambiado de candidato- y para el país.
Este panorama, acuciado por una tremenda crisis económica ha dado como resultado la protesta actual. Lógica y esperanzadora, el movimiento joven no solo es entendible en un principio, también es defendible, toda generación se merece su revolución y toda generación debe ayudar a la dinámica política con sus pensamiento, inquitudes y disquisiciones.
3: Ya, pero...
La sociedad de ocio ha creado una generación profundamente ignorante que pese a verse impelida al levantamiento no tiene la preparación ni el discurso organizado del mínimo luchador por sus derechos de hace 50 años. Todos están indignados, pero no saben muy bien de que, apenas existen soluciones concretas y las que existen se ven enterradas en discursos utópicos y romanticismos varios. Asi que tenemos manifestaciones de gente que no sabe lo que quiere fundamentadas en soflamas incendiarías utópicas del siglo XIX, es algo -sobretodo a nivel teórico-, pero no es mucho. Discursos adquiridos y sobredimensionados por la problemática nacional que no solo suenan tan a rancio como los discursos derechistas de sus principales antagonistas, si no que se entremezclan por la fantasiosa necesidad generacional de vivir una ficción. “Esto es algo importante, esto es algo que arañará las páginas de la historia y lo estamos viviendo”, existe una imperiosa necesidad de afirmar eso mientras en la practica se tiene el mismo problema dogmático de raiz: no se ha eliminado el bipartidismo ideológico.
Se continua asi con dialecticas que ya eran inapropiadas a finales del siglo pasado, de una ingenuidad tan encantadora como aburrida a largo plazo, y que no consiguen soluciones. Bajo un movimiento de indignación hacía un bipartidismo político aun subyace el cansino bipartidismo ideológico, que, aunque rebautizado como “sentido común” o como “conciencia social” sigue concediendo una simpatía mayor hacia el que porta una bandera de la República que hacía el que porta la de la actual bandera española. Que si, muy idílica la tricolor, pero se supone que esto trata de librarse de esas actitudes de las dos Españas, lastre absoluto que nos ha llevado hasta esta situación.
Asi, las conglomeraciones y acampadas varias se pueden resumir a grosso modo como gente defraudada por el PSOE que se niega a votar al PP por el ya comentado caso del “voto-odio” y que sale a la calle a buscar una tercera vía, ironicamente inalcanzable por esa misma estructura de pensamiento. Ingenuos y aburridos que hablan de la necesidad de una cosa u otra sin conocer el proceso democrático -y actualmente caduco si alguien realmente se propusiese buscar verdaderas soluciones- de la transición ni las causas de una monarquia ni la necesidad de busqueda de una identidad nacional que tanto nos hace falta.
4 - Conclusión: Nos hemos sentado todos y hemos leido poesia.
Lo que se está montando en las diferentes acampadas no es si no un batiburrillo de negación de la realidad, con poco deber hacía un país del que se reniega y mucho derecho hacía una abstracta dignidad de la persona, donde resulta más importante que exista un comité feminista que una solución practica, con nombres y apellidos, a los problemas que nos acucian -que es el mismo juego que han hecho los partidos que tanto se critican hasta el día de hoy-. Una buena empresa que por falta de información y exceso de gurús trasnochados se ha convertido en un circo donde uno puede pasarse a hacer turismo como en un mercado marroquí. Y por mucho que me cueste decirlo, cuando uno ve de lo poco que es capaz esta generación, la mia, le duele el alma.
Pero no todo son cosas malas, el hecho de que exista la movilización y de que se sepa en el mundo -una vez más, España tendrá que hacer de campo de pruebas de Europa-, esperemos sea la mecha para otras indignaciones en el resto de paises europeos. Donde, para nuestra desgracia, ya tienen bastante mas banalizada su historia reciente y pueden pasar a hacer cosas concretas y bien. La Gata![]() La gata "bufa".
PD: La gata "bufa" volverá en: -La gata "bufa" sobre el tejado de Farfocha. Y en: -La gata "bufa" en "Operación Trueno". ENTREVISTAMOS A LUNA MIGUEL: THE VERY POETRY ACTION HEROIN![]() Sigo haciendo entrevistas, sigo haciendo entrevistas y lo estoy flipando. Luna Miguel es una personalidad de la red, artista en ciernes, escritora, poetisa, chica acompañada de polémica por donde va y por donde vuelve... pero como siempre, los que se molesten en leer la entrevista será gente que sepa por donde van los tiros, asi que sin más dilaciones, tacatá:
¿Qué nos quieres decir antes de que ésto empiece? Hola.
Bien, a ello. Escribes poemas, escribes prosa, haces fotos, te haces dibujicos en el brazo, cazas ciervos, posas para portadas de libros, no miras atrás cuando un edificio explota... ¿Como te consideras a ti misma -aparte de estudiante de periodismo- con respecto a tus actividades: poeta, escritora, artista, bombera, terrorista del lenguaje...? Me considero alguien que disfruta haciendo lo que le da la gana. Me gusta la poesía pero la mayoría de las veces prefiero ver vídeos graciosos en Youtube, o salir con mis amigos a locales que nos gustan, o quedarme en casa y ver películas de Pixar con mi novio. No sé. Me considero una persona normal con intereses normales. Quizá a veces intento abarcar demasiado.
¿Se refleja la fama que sustentas en la red en la vida real? Sólo a veces y en círculos determinados. “Tú eres la del blog”, “tú eres la de Público”, “a ti te he visto en Vice”, “he leído tu hilo en el Focoforo”, etc.
¿Bailas bien, bailas mal? ¿Te gusta bailar mal? Me gusta hacer el idiota cuando bailo. Es decir, me gusta bailar mal.
¿Te consideras en vanguardia de algo? ¿Tienes alguna sensación de estar imbuida dentro de un movimiento artístico mayor -llámalo postposmodernidad o patatillas o X- que engloba a más gente y que tiene unas señas de identidad. O solo escribes tus cosas, ajena al mundanal ruido, y ya? No lo sé. No tengo ni idea. No creo que lo que hago sea vanguardia ni tampoco que pertenezca a una generación clara. No me identifico con poetas algo mayores que yo como puedan ser Carlos Pardo o Elena Medel. No me identifico con la Generación Nocilla. Ni con esos movimientos que citas. Sin embargo ellos me gustan, los leo y en ocasiones hasta los admiro. Pero creo que falta tiempo y perspectiva para saber dónde estamos, qué hacemos, quiénes somos y todo ese rollo.
Centrémonos en la poesía ¿Quiénes son tus poetas predilectos de lengua hispana? ¿Y de los que hablan otros idiomas? ¿Te cuentas algo de por qué molan? Pues en nuestro idioma me molan José Ángel Valente, Alejandra Pizarnik, Vicente Aleixandre o Maite Dono (por poner un ejemplo actual). De Valente me gusta su capacidad de evocación, su soledad tantas veces nombrada aunque encubierta, su seguridad en la palabra. De Pizarnik el vacío, los juegos de palabras. De Aleixandre las descripciones un tanto surrealistas, la idea del amor en sus poemas. Y de Maite Dono la voz: más que poeta es performer pero sus versos siguen siendo mis preferidos del panorama: ella sí me parece una terrorista de la palabra. En otros idiomas tengo que citar a Bukowski (leo poesía gracias a su poesía), a Louise Glück (no es una de mis mujeres favoritas pero parece que no exista la literatura femenina más allá de Plath o Sexton), a Baudelaire (un clásico cuya poesía profundamente estudiada nos da muchas sorpresas más allá del estereotipo, y, por ejemplo, a Christophe Tarkos (un francés no traducido al español muy loco y muy raro, obsesionado con el lenguaje, la sonoridad, los juegos de palabras y la esquizofrenia).
Hablando de leer poetas extranjeros ¿Que opinas de la traducción de la poesía? ¿Crees que el traductor debe ser literal -donde se perderá el ritmo del poema- o el traductor debe ser también algo poeta, para maquillar la obra y perpetuar el ritmo aun a cambio de ser menos respetuoso con las palabras? ¿Como te gustaría que te tradujeran a ti en otro idioma dentro de estas vertientes? Es una cuestión difícil. Yo no he traducido casi nunca pero cuando leo en otro idioma en mi cabeza las palabras forman solas otro texto: ahí entra lo literal y lo “visceral”. No se trata tanto de maquillar la obra como de ajustarla correctamente al sentimiento último. Por eso a mí me gustaría que me tradujeran de ambas formas. Siendo justos con el lenguaje pero también con el sentido.
Invéntate si quieres un poema rápido sobre esta entrevista, si no quieres, invéntate una excusa ingeniosa para no inventarte un poema rápido sobre ésta entrevista. Paso. Y de lo segundo también.
¿Que opinas del uso abusivo de los versos libres y blancos para escribir lo que salga de los huevos y decir que es poesía? Esto pasa. Creo que no se trata de un uso abusivo sino de una evolución. No sé. Yo leo a Aleixandre, por poner un ejemplo del 27, y no encuentro una métrica ni una rima, sino un ritmo interno. El ritmo me parece lo más importante, porque es algo que está oculto, escondido, pero sin él los buenos poemas que conozco serían mierda.
¿Resulta asfixiante que la poesía siempre cuente con los mismos leitmotivs? ¿Las metáforas establecidas ya huelen? ¿Basta ya de paloma blanca = paz? ¿Hay que revolucionar la cosa? Claro que sí. Es agobiante. Huelen. Y hay que hacer todo lo posible por saltarse las “normas”.
¿Te gustaría interpretar a una superheroina en una película? ¿a cual? Si volviera a tener 12 o 13 años, me gustaría haber sido Hit Girl.
Vayamos con la prosa, ¿No crees que está apareciendo una generación que caricaturiza inconscientemente su conciencia de clase intelectual -por llamarlo de alguna forma- al definirse todos por los mismo estereotipos? Quiero decir ¿por qué nadie mata al padre, porque nadie se caga en la puta madre de Bukowski o de Foster Wallace o de Pynchon o del que sea? ¿Puede ser que todos les gusten a todos? ¿Que escritores más o menos consagrados odias tú? Yo creo que sí se mata al padre. Que se tomen como ejemplo determinados autores no quiere decir que no se les pueda criticar al mismo tiempo. Al contrario. Creo que es totalmente necesario. Incluso mi chico, Ibrahím Berlín (una de las personas que conozco más fans de Wallace) ha llegado a odiar, criticar e ironizar sobre su autor predilecto. A mí eso me parece genial. Odiar odio a muchos. Odio a Herman Hesse. Odio a Borges. Odio a Neruda. Odio a Álvaro Mutis (y eso que la editorial de mis padres lleva el nombre de El Gaviero, por su personaje). Etc. No sé. No sé decirte por qué pero así es.
¿Nos disfrazamos tú y yo de cosas raras -yo de pato y tu de ciruela, eso mola- y salimos a la calle a pegar a la gente con palos? Vale. Llámame.
¿Qué me dices de El señor de los anillos? ¿Te llama eso? Pues no he leído los libros. Sólo leí El Hobbit en su momento. Las películas sí las vi. La primera me encantó. La segunda, bueh. Y la tercera me parece un show gay.
Vargas Llosa mantenía en las Cartas a un joven novelista que cada escritor tiene sus “demonios”, unas obsesiones básicas que le persiguen durante toda su obra y que acaban aflorando aunque el escritor no quiera, algunos escritores tardan incluso años en descubrir cuales son esas fijaciones, puesto que subyacen camuflados por otras, más superficiales. ¿Como definirías tu discurso? ¿Qué buscas cuando escribes? ¿Crees saber cuales son tus “demonios” ya o aun te quedan por descubrir? Creo que mi obra y yo misma somos bastantes inmaduras aún como para definir todo lo que preguntas. Busco distintas cosas, descripciones, reivindicaciones, busco llamar la atención del lector o de determinados lectores, busco la anécdota universalizada, busco mi cuerpo, la imagen, dejar constancia, contarlo todo.
¿Cambiarías tus habilidades literarias por ser una ninja mortal.? Puede que durante unas horas. Tras mis crímenes me reconvertiría en Luna la pardilla.
¿Qué opina de los géneros literarios? ¿Existe el género o es una clasificación de mercado? ¿Por qué a Borges nunca lo venden como ciencia-ficción? Nunca me he planteado esta cuestión, imagino que sólo se trata de clasificaciones necesarias muy generales y a veces mal hechas. ¿Por qué la poesía la venden así, como sólo poesía cuando dentro de esta hay tantas vertientes?
Te encargan escribir una historia de zombies, ahora que está de moda, y te van a pagar mucho por ello y aplaudir y todo, pero te dicen que más te vale que se te ocurra algo que no sea la cacota de tópicos de siempre, que el lector está empezando a aburrirse y que para eso te han contratado a ti. ¿Qué relato se te ocurriría sorprendente y que guste, que de un nuevo giro al tema? Qué difícil. No tengo ni idea. Además los zombies me dan mucho miedo. No puedo escribir algo que me de miedo. Tendría pesadillas todas las noches y moriría del susto tecleando. O qué.
¿Crees que está entrevista es un nosense porque te podía haber preguntado todo esto por tu formspring? ¿Qué diferencias notas, si crees que hay? ¿Se come el populismo de la red social los medios tradicionales de comunicación, de destacar en la comunicación? Mierda, ¿dónde está el botón de borrar? Ah! Que esto no era Formspring!!!! Emmm hummm... ¿Es que hay algo más allá de Facebook?
¿Te has pegado alguna vez con alguien de verdad, a golpes? ¿Cómo fue? Pues yo soy tontica así que nunca he pegado pero sí me han pegado. Me han tirado tierra. Me han tirado del pelo. Me han pisado. Me han puesto la zancadilla. Me han mordido (dejando un buen moratón y marca)... Siempre he sido humillada por las chonis del colegio.
Nos despedimos ya, un placer tenerte por aquí, si quieres decir una última frase, a tu disposición queda el micro. Adiós.
Y eso ha sido todo, que ha sido suficiente, muchas gracias a Luna por su tiempo, y si quereís más letras de la muchacha, aqui y aqui corriendo corriendo. Si quereís enviarnos cartas bomba a la redacción, la dirección es 721 (o 890) Fifth Avenue, New York -en realidad esa es la dirección de la mansión de Los Vengadores, ya veréis que risas cuando les lleguen-. Un saludo. ENTREVISTAMOS A NACHO VIGALONDO 2: THE MORTAL ALIEN PREQUEL SEQUEL![]() Nacho Vigalondo es un direct... bueno mira si no sabes quien es uno de los cineastas más interesantes del panorama nacional, ¿que cojones estás leyendo ésto? El caso es que desde la primera entrevista que le hicimos, allá por el 2006, Nacho no dejaba de llamarnos todo el rato, insistiendo en otra y otra y otra entrevista, asi que se lo tuvimos que dejar muy claro: UNA PELÍCULA, UNA ENTREVISTA EN GALLETAS. Porque claro, solo con las entrevistas, estaba dejando su carrera de cineasta muy olvidada. Y eso, segunda película rodada, segunda entrevista... (tos, esta anecdota, obviamente, es mentira). Desde la redacción del blog, en la planta 22 de la torre Kio izquierda, queremos agradecer que Nacho perdiese un rato de la sala de montaje de Extraterrestre para responder raudo estas petisoperías enviadas en formato word con sobre. Alla vamos:
¿Podría decir una cosa que haya cambiado desde la última entrevista, que fue en 2006? Pues he ganado en autoconfianza y firmeza: He sido capaz de pedirte que seas más breve.
Ha terminado de rodar ahora una película a un ritmo infernal y presupuesto ajustado y por lo visto tiene en ciernes un proyecto USA con nombre provisional de sistema operativo ¿Que nos cuenta de todo ésto que más que spoilers nos deje con ganas locas de ir al cine? “Windows” es un título que plantea demasiados problemas, claro. Lo divertido era que hacía una alusión doble al entorno informático y a “Rear Window” de Hitchcock. Ahora que lo pienso “Rear Windows”, en plural, podría ser interesante. ¡Pero imagina el follón en la traducción! Bah, es un lío.
¿Habrá tiempo para algún corto/colaboración con muchachada de entretiempo? Ten en cuenta que lo que están haciendo ahora es una sitcom con público real. No es tan fácil colarla como antes.
¿Le gustaría, como actor, interpretar a Nick Furia? La persona que me hubiese propuesto sería despedida de inmediato. De más joven quería ser el Teniente Garrett del cómic Elektra Assasin. ¿Por qué para el gran público, la comedia romántica con boda, la del tipo que matan a su mujer y se venga o la peli de juicios no se consideran copias de copias, dentro de cada subgénero, pero las de viajes en el tiempo si? Porque las comedias románticas basan su reclamo en el casting, mientras que la ciencia ficción lo basa en las ideas. Y unas son más sutiles que otras. Un público poco sensible, poco educado, puede pensar que todas las películas de viajes en el tiempo son la misma, de la misma manera que al que no le gusta el Jazz todo el Jazz le suena igual.
¿Y si fuese interpretar a Nick Furia en un musical? ¡Olvídalo!
Existe en todas sus cosillas audiovisuales un concepto de ortopedia característico y propio, un estado de confusión producido por el choque constante del tópico de la ficción con un naturalismo pocho. Sobre éste permanente estado de hostia contra la realidad en la que se mueven sus historias: ¿Que nos cuenta? ¿Estoy desvariando? ¿Tiene influencias conscientes, es un discurso formal que le mola y ya? No me resulta cómodo hablar en estos términos, pero creo que mucho de lo que dices deriva del hecho de que soy español. Llámalo complejo de inferioridad, no sé, pero si la máquina del tiempo de Los Cronocrímenes fuese un artefacto espectacular, el científico fuese la hostia, y Karra Elejalde un tío cachas, tendría la sensación de estar mintiendo en algo.
Venga, atrévase, ¿que es lo peor que ha escrito Mark Millar? Los dos números lovecraftianos de sus cuatro fantásticos. Añado que las adaptaciones de Lovecraft, casi siempre más cercanas al juego de rol que a sus relatos, me ponen muy nervioso. No puedo con Hellboy ni cosas de esas. ¿Se llegará a hacer alguna película sobre tebeos que olvide la trascendencia y la imitación de la viñeta y adapte lo realmente importante, las elipsis y las tortas? ¿”Sobre tebeos”? ¿Te refieres a la adaptación de un tebeo? Una de mis favoritas es “Men in Black”. Allí no había viñetas por ningún lado ¿Eh?
¿Le quedan por leer novelas de Dick? Leo a Dick muy despacio para tener siempre más Dick.
¿Hasta que punto considera que Internet influye sobre el cine o los cómics que se hacen? ¿Existe el lobby populista de filmaffinity? Pues no lo sé. Influye menos de lo que nos parece, creo. Hay información y corrientes de opinión que pueden llegar a saturarnos a los que entramos en Internet todos los días, pero que, traspasada la bóveda, apenas tiene poder de verdad.
¿Qué opina de que una de las mayores virtudes que se suelen oír acerca de un videojuego es “que parece una película”? Siempre se dicen esas cosas a partir de cuestiones superficiales. En realidad, de lo que se deben nutrir los juegos más y mejor es de los fundamentos de la narrativa. Pero la narrativa no son “las películas”, ojo.
¿Qué concepto de videojuego le gustaría adaptar? ¿Como? no tanto un juego concreto, una temática, una atmósfera, una estructura -ya sabe como el Lovecraft sin Lovecraft de Carpenter y su En la boca del miedo. ¡”En la boca del miedo” no es un videojuego! ¿Qué clase de pregunta es esta? Te intento contestar: “Portal” podría ser una película maravillosa, con el mismo sense of wonder siniestro del videojuego.
¿Qué pasa con las tetas en el cine español? Quiero decir ¿Porque la gente se queja? ¿Quién se puede cansar de ver tetas? ¡A mí qué me cuentas!
¿Donde está el clítoris? Te puedo decir dónde no lo vas a ver: ¡En un Manga!
Y yastá otra vez, en la próxima película, otra. Si quieren sabiduría y todavía no lo saben, pueden leer a John Garrett a menudo aqui. ¡Un saludo! Rocky V - Repudiado telefilme, o no.![]()
Bueno, este es un artículo sobre Rocky V que no debería haber aparecido aqui huerfanito, comenzó como parte de un proyecto con insignes y reverenciadas firmas de la red, donde cada uno iba a hablar de una de las películas de la saga (Mario Vírico, Sergio Colmenar, PJ Tena y Noel Brugundy, según creo). Pero, hay veces que no puede ser y que la pera se pone pocha por un aqui y un alla. Encuentro la solución de, al menos colgar el mio en este su blog amigo, como una alternativa para que no caiga en saco roto. Entiendo que me tocó la película de Rocky más pereza de todas, pero al mismo tiempo, quizá sea la mas curiosa de analizar y la que mas datos nos pueda dar sobre toda esa parábola del heroe moderno que se conforma, casi inconscientemente pero de manera ferrea, en la 6 películas de la saga de Stallone, al ser tomada como eslabón más debil de toda la saga, nos muestra una parte del todo muy reveladora. Alla vamos:
“Mi ring está ahí fuera” A primera vista, no es fácil hablar de Rocky V. Los seguidores habituales de la saga la tienen como esa película de Rocky que aunque simpática, ya no da para más. Agota una formula que ya ha llevado a Rocky a ser prácticamente un superheroe al final de la cuarta parte. Para los no seguidores es básicamente un telefilme. Sin embargo, aquí me planto yo, en plan Balboa, con los cojones cuadrados en mi esquina del ring para demostrarles que en Rocky V aun queda tela por cortar. Pensándolo fríamente, a estas alturas la saga, Stallone ya nos ha legado la particular visión de la vida en Rocky, su mejor combate en Rocky II, su sabiduría sobre la amistad y la madurez en Rocky III y el que probablemente sea el mejor montaje de entrenamiento jamas realizado en Rocky IV. Balboa nos ha legado los mejores años de su vida cuando llegamos al final de la cuarta parte, pero es que de eso va precisamente Rocky V. Como en el Pat Garret & Billy the Kid de Peckinpah, Rocky V nos habla del DESPUÉS. De la vuelta a la realidad. Coexisten, a mi parecer, en las entregas de Rocky dos vertientes principales que conforman la filosofía de la saga. La primera, el existencialismo de Stallone, la capacidad para labrarse un destino a golpes con la vida, para llegar a donde uno quiera, siempre y cuando este dispuesto a machacar a un rival. Vivir es luchar, y cuando se pelea, siempre hay uno que pierde. Rocky es todo corazón, pero cuando sube a un ring mata. Se mofa, se burla, libera al monstruo. La segunda es el discurso de Frank Capra de barrio, de héroe proletario de vida dura. Si vivir es luchar, lo único que puede hacer el hombre recto es luchar con causa, contra el mal, contra los malos. Los monólogos sobre valores que abundan en la saga convierten la lucha en aguante, a su protagonista en un mentor, en un amigo, y a sus películas en algo que siempre querrás ver si estas de bajona. Probablemente a tu padre se la sude Bergman, pero Rocky habla en su idioma (y en el tuyo), es tan sutil como un ladrillo a la cabeza y dice verdades. Estas dos vertientes no se mantienen en equilibrio mucho tiempo. En el momento de Rocky II en el que Adrian se despierta del coma y le pide a Rocky que gane a ritmo de Bill Conti la saga de Rocky va a dejar de lado el realismo social de la segunda vertiente (eso si, sin olvidar la bondad intrinseca) para convertirse a lo largo de tres películas en un desfase, en Rocky como icono pop tan grande como gozoso. Balboa se desvincula de la realidad y crece como héroe épico y simbólico: ganando primero un titulo que le había negado el sentido común en la primera parte, manteniendo después ese titulo contra el mismo Dios si es necesario e incluso venciendo al sistema maquinal, comunista y malvado del Este. Al final de Rocky IV, Balboa es Occidente como la Coca Cola, y yo aplaudo por ello. Pero el sueño no dura siempre y Occidente no es tan puro. De ahí que esta secuela sea tan necesaria. Frank Capra ha vuelto, quizá mejor que el propio Capra, más sencillo, más directo a la mandíbula. Y esta vez para quedarse. Esta intención queda clara desde los primeros momentos de Rocky V y ese “Quiero irme a casa” de un Balboa enfermo nada mas terminar el combate contra el ruso. Esta harto de ganar así, se ha metido en un ciclo inacabable de duelos por una causa cada vez mayor que ni siquiera ya entiende, ha perdido la perspectiva. A partir de su vuelta a los USA, quizá esta entrega de Rocky sea la que mas giros de trama proponga (sin contar la subtrama del niño y los matones escolares, que obviare por considerarla un elemento de unión entre las tramas principales. Y por considerar al chaval, imagen especular del pupilo de Rocky, mera comparsa) y por ello la mas compleja de analizar paso a paso. Trataremos de ir por orden.
La aparición de un negro enorme con bigote que se hace llamar George Washinton Duke (No hay que ser un lince para ver lo connotativo del nombre) y su “A mamporro limpio en Tokio” engaña como primer desencadenante de la trama. Ya le han propuesto el nuevo combate, ya esta hecha la película. Pero esta vez nada es tan fácil. Rocky esta jodido y si lucha puede morir, por mucho que otra de esas hostias de la vida le haya dejado sin un duro y tenga que decir eso tan simbólico de :”He de pelear, esta claro, tengo problemas y he de pelear” este Rocky es diferente. Al eludir la primera propuesta del guión, Balboa transforma la película en una vuelta a los orígenes, a la pobreza, al barrio, a la fe en la humanidad. Aquí aparecerá la que se supone segunda linea argumental, que también acabará torciéndose: La aparición de un boxeador llamado Tommy Gunn que Rocky acoge bajo su tutela y que le permitirá revivir los viejos tiempos. Puedo decir que me emociona Rocky V. Me emociona porque una de las bases de su trama es la aceptación de que el pasado pasó, y eso es jodido de aceptar y de tratar. George Washinton Duke es el puto demonio, el demonio del capital, el tipo del monopoly. Todo lo que toca lo pervierte, lo compra, lo jode el muy hijo de puta. Mientras existan hombres como él degenerando el boxeo a golpe de : “es hora de meter pasta en esos músculos” (y con la básica dicotomia de “el boxeo es la vida” de la saga no es difícil extrapolar el subtexto) da igual lo bueno que sea Balboa, lo que luche, lo que aguante, todo lo que gane. Rocky ha de aceptar que siempre será un perdedor porque solo es un don nadie más a la deriva de un sistema podrido. En el universo de Balboa no se puede cambiar a un enemigo que no sube al ring a luchar, que lo maneja todo desde fuera. Y ese es el enemigo que hace daño de verdad. El enemigo que puede llevarse a sus amigos, pervertir a su pupilo o enfrentarlo a su familia. Y es que la reaparición de Duke quiebra de nuevo la trama cuando arrebata a Tommy Gunn de las enseñanzas de Rocky. Planteando de paso, que como Bruce Wayne es Batman, solo hay un Rocky. No hay legado. No lo hay porque el enemigo, al contrario que en Rusia, no es un cabrón enorme y rubio, producto del colectivismo, al que puedes derrotar para que todos los suyos lo vean. El capitalismo es un sistema que se actualiza fagocitando a sus enemigos, y comercializándolos. Se aprovecha de las debilidades. Y Balboa es pura bondad, demasiado bueno para comprender o inmiscuirse en técnicas tan ladinas. Balboa siempre será un perdedor trágico porque no puede cambiar las cosas, ni obligar al resto de la gente que sea tan humilde como él. Aunque nunca deje de intentarlo. Resulta significativo para reafirmar esta propuesta, el poder que lo periodístico desarrolla a lo largo de la película, desbocado en las ruedas de prensa, los titulares o las caricaturas. Prácticamente provocan toda la tragedia a modo de coro griego, poniendo voz a la corrupción que envuelve a un Rocky apolítico y moral. Porque Rocky es apolítico, no lo olviden, es ingenuo, es un tipo de abajo. Y no aparece un solo reportero que haga eco de las voces de los de abajo en toda la película. En definitiva, Rocky ha de aceptar que el pasado fue un sueño, que occidente solo utiliza a sus héroes, que le queda su familia como único apego a la realidad y que si no espabila la perderá. Que debe aferrarse a los valores pequeños, a la microsociedad mas fundamental y seguir sobreviviendo a los golpes de la vida. Pero una vez se acepta esto (con uno de los combates de la saga mas sutiles, emotivos y complejos, en el que Rocky ve -que esta claro que lo lucha él a golpe de montaje- a través de la televisión la victoria de su antiguo pupilo) ya toca repartir ferfa. En el momento en el cual el resto de los mortales nos mordemos los nudillos ante la injusticia y pasamos desapercibidos, Balboa vuelve a la fábula y actúa. Que para eso es Cine. La parte final de la película supone la última sorpresa al aparecer un Tommy carcomido y dispuesto a pegar al padre (como se vaticina en una comida “familiar” previa). Ahora Rocky está harto, aceptar tu vida no significa que te guste y es hora de joder como se pueda. Si el enemigo no sube al ring, el héroe baja a las calles y se caga en su puta de madre. De ahí que la victoria final de Rocky sea tan marrullera, tan repleta de golpes callejeros. Se trata de vencer a la vida con las armas que tienes, de devolver algo de lo que has aprendido por las malas, y si te falta el respeto, tu no te quedas atrás. Siempre se ha comentado que la idea original era que Rocky muriera en aquella pelea, lo que hubiese sido una descorazonadora victoria para la vertiente social de la saga. Un final excesivamente trágico y sin posibilidad de perpetuidad cinematográfica. No nos equivoquemos, esto es a-p-a-r-é-n-t-e-m-e-n-t-e dramático, en realidad es Rocky. Lo que hace grande a Rocky es que gana. Y es por eso que cuando Balboa acaba con Tommy, y sobretodo cuando machaca a Duke al grito de “puedes demandarme” el espectador quizá se lleve la mayor satisfacción de la saga aunque no lo sepa. Satisfacción por simbología utópica, satisfacción porque son los tíos mas rastreros e indignos de toda la historia de Rocky, satisfacción porque un verdadero héroe no tiene miedo a las demandas como no se lo tenía a Apollo Creed. Satisfacción, en definitiva porque Rocky esta ahí repartiendo hostias para que gente como tú o yo aun creamos en algo. Y esa es por definición la labor del héroe, y por extensión la de toda ficción.
Sobre el Grant Morrison actual. Ese al que se le va la olla.![]()
Parte 1: Antecedentes. Punto 1: El fandom del comic es parte, tanto de las virtudes del medio, como de sus taras. Y hablamos de un medio que es tremendamente pop, tremendamente contemporaneo y adaptable a los sucesos y tendencias que le rodean, esto es, dada su periodicidad, cualquier evento relevante que le sucede al mundo es banalizado por el comic book americano, es el primero que ficcionaliza a Obama o la caida de las Torres, por poner un ejemplo. Este dinamismo del entorno choca tremendamente con el inmovilismo de sus personajes, su status quo y sus fans. Nadie quiere que su personaje preferido cambie, pero exige que no le cuenten siempre lo mismo. Punto 2: Al contrario que en otros medios, vease el cine, la literatura, la pintura, etc. El comic book dedica, en primer lugar, la mayor parte de su producción mainstream a un único género, el de los superheroes (es como si en una libreria, el 80% de las novelas fuesen sobre enfermeras) esto reduce sus codigos, sus soluciones narrativas y sobretodo, limita sus experimentalismos. En segundo lugar, el comic book debido a la tara genérica, así como a la evolucion de su fandom ve limitada su narrativa muchisimo mas que cualquier otro medio (como ya conté en otro post anterior sobre el concepto "fandom", éste se crea a finales de los 70, donde, debido a determinadas circunstancias editoriales y de mercado, aparecen las librerias especializadas, y los cómics comienzan a ser para aquellos que ya han crecido con ellos y que tienen un conocimiento y una opinión formada de como quieren que sean). De tal modo que cualquier intento por experimentar esa narrativa en un mercado tan cerrado es rapidamente localizada y juzgada. Punto 3: El punto 1 y el 2 no tienen espectativas de terminar a medio, ni mucho menos a corto plazo, de tal modo que Batman nos sobrevivirá a todos, mes a mes con los mismos cuadros de textos, con sagas parecidas y con los mismo flashbacks sobre la muerte de sus padres, Spiderman volverá a tirar el traje a la basura e Iron Man volverá a darle al frasco. Aunque su entorno cambie, el poder icónico, la serie de simbolos que los hace reconocibles se perpetuará. Se produce asi un fenomeno de "eterno retorno" casi nietzscheano por el cual nuestros nietos (si es que leen) leerán estas sagas de nuevo con otros autores en el guión y se seguirán quejando de que Spiderman ahora esta casado y ahora no (y aun así, si es "verdadero" fan comprará reediciones de la misma historia de 20 años atras, a la que sacará matices).
2. El meollo. Morrison es consciente de todos estos puntos anteriores, además, es un tipo que tiene unas referencias e influencias no unicamente fundamentadas en el comic, tiene fuertes referencias literarias (Unamuno en Animal Man, William Burroughs en Los invisibles, etc.), pictóricas (principalmente los -ísmos de la vanguardia europea) y cinematográficas (del expresionismo aleman de la Doom Patrol -aprovecho para linkarles un gran comentario sobre la serie de Raul Minchinela- al David Lynch de su Batman RIP). Por supuesto, posee tambien multiples referentes en el comic, sus últimos trabajos en DC lo demuestran, pero al contrario que muchos de sus colegas documentalistas de afán más nostálgico, como puede ser Busiek o Waid, Morrison rehace y reinventa esos referentes mezclandolos todos y explicando algo nuevo. Del mismo modo, inevitablemente para con su discurso, sus historias poseen un fuerte componente metaliterario, pero no solo a los niveles superficiales que se pueden deducir en un primer vistazo, con esas referencias a la historia del comic tan habituales en otros autores como Alan Moore (al que Morrison, si bien no lo hace en otros elementos, supera a Moore en esto del metalenguaje y alguna cosilla más), si no hablando profundamente del medio como mecanismo. En las historias de Morrison mas actuales (su Crisis Final, por ejemplo) no solo se cuenta una buena historia, una historia que se goza completamente. Se reflexiona sobre los mecanismos de como contar una historia, sobre cómo se distribuye y a quién llega. Y es aquí donde encontramos similitudes con otro postmoderno, aunque cinematográfico, como es el Tarantino de Inglorius Basterds. Ambos autores son conscientes de las circunstancias de su trabajo, y la promoción y expectativas que existen actualmente a traves de las redes, saben qué espera el publico de esa historia y cómo darle algo completamente diferente, que enfadará al que es corto de miras o no le apetece indagar mas allá y que compensará con creces al buen receptor. Y es que ese componente de segunda intención, de gran risotada del artista está presente en los dos autores. (¿Qué es el final de esa puta obra maestra que es New X-men, si no Morrison riendo consciente de que, de todos sus cambios tan profundos en la colección -homenajeando y transformando en el fondo, dos historias clásicas de Claremont y Byrne-, el único que se va a perpetuar con el paso del tiempo -gracias al fan y al editor- es que Cíclope cambie de novia?). Y es que este Morrison actual, que produce tanta queja insulsa y alelada no es para nada casual, nada de eso, la evolución del escritor es bien patente y lógica si se lee el trascurrir de sus trabajos desde los primeros noventa hasta ahora. Teniendo en cuenta su discurso y su trayectoria artistica, que le ha hecho dedicarse cada vez más a personajes simbolicos de las dos grandes (personajes que restan presentaciones), Morrison ha ido desarrollando una narrativa que potencía cada vez más las virtudes más caracteristicas y fundamentales del comic book: la suspensión de incredulidad, la capacidad connotativa del mito de los héroes y la narrativa "in media res" que permite el tebeo gracias a las dos cualidades anteriores. Con Morrison ya no es que pueda pasar de todo, es que mucho pasa en elipsis, porque sinceramente, lo que pasa en elipsis ya lo hemos leido muchas veces, asi que vamos al mas lejos todavía. A que lo que pase sea el non plus ultra. Si al final vamos a contar lo de siempre y perpetuar el status quo, al menos tambaleemos de por medio los cimientos, hagamos participar al lector, hagámoslo pensar con escenas abruptas y condesadas de datos dentro de un todo estilizado, llenemos de ideas cada secuencia, cada viñeta, hagamos malabares con las tramas, potenciemos la intertextualidad de esa continuidad que tanto gusta al fan medio, guiñemos el ojo a la complicidad del lector a niveles exorbitados. Juguemos con la forma, pero no como ya lo hacía Morrison en los 90, con Vertigo (como se puede ver en la mini de Kid Eternity que acaba de reeditarse, donde toda esa estructura caotica se fundamenta en unas pocas ideas -aunque geniales-), tan evidentemente y tan barroco; con una toma a tierra que explique cosas que en el caso de Batman todo el mundo sabe. No, aparentemos que todo es mucho más simple y multipliquemos las ideas formales, el juego. Hagamos que hablar de la condición infinita del heroe del comic dentro del propio comic parezca sencillo y lleno de sentido (Ese "CONTINUARÁ" del Superman Beyond, o el propio Batman RIP -a esto le doy más vueltas aqui, si quieren-). Pero no nos equivoquemos, ese sentido es una apariencia, Morrison está más interesado en otros niveles mucho más líricos que en la mera construcción de la trama. Quizá la mejor definición de esto, la encuentren en este articulo tambien sobre Morrison, de obligada lectura (como todo el blog de Henrique Lage) donde se concluye con un: "Morrison parece mucho más interesado en el símbolo que en su significado”. Y es esa conclusión de donde parte todo el atractivo del escoces, de donde el lector hastiado de tanta mediocridad tipo Bendis encuentra en sus obras una entidad propia, una relación con una tradición artistica que escasea tremendamente en el mundo del comic, y que aparece con una capacidad para la evocación de multiples temas acerca de tantas cosas, y tan bien contado, que resulta ofensivo que de repente lea uno por ahí: "A este tio se le va la olla".
De sociedad y suciedad, las vidas insípidas de Carver.![]() Bueno señores y strippers, aqui el Gótico again aprovechandose de sus amistades para actualizar este maravilloso blog, que aunque inmortal, duerme mucho. Pero no se me quejen que al menos lo hago con interesantes articulos de incombustibles juntaletras, incluso atractivas en este caso. Y que mejor para pasar la tarde del sabado, antes del mameo y el que-te-toco-el-bullarengue, que con un ensayito sobre Raymond Carver realizado por Babilonnia; para que puedan repetir lo leido a la conquista nocturna, y por una vez se lleven al camastro una con dos neuronas. Lo dicho, para una vez que las mamonadas no pasan del primer parrafo, disfrutenlo. Por otra parte, servidor no les olvida, y en cuanto se quede sin amigos escritores tendrá que volver a ustedes.
DE SOCIEDAD Y SUCIEDAD. Cuando alguien lee por primera vez “El baño” se queda sin saber qué decir, sin entender qué significa, como si le faltara alguna hoja en la que se explicara el por qué de ese cuento. Cuando entonces lee “Parece una tontería” empieza a dilucidar el verdadero trasfondo de los personajes y el sentimiento de que no podrían ser de otra forma ni decir las cosas de otro modo. Y cuando ese alguien finalmente relee ambos por tercera vez, entonces se da cuenta de por qué Raymond Carver es uno de los cuentistas más influyentes del siglo XX. De sus textos llegaría a decirse que “tienen una claridad chejoviana pero una kafkaiana sensación de que algo va terriblemente mal”. Así es Carver. Neutro, aséptico y cortante como un bisturí. Mediante una técnica escueta y directa, carente de adornos estilísticos, casi minimalista (aunque él renegara totalmente de este calificativo), dibuja una gama de anónimos perdedores de una sociedad que parece haberse olvidado de ellos. Es por eso por lo que es uno de los mayores exponentes del realismo sucio.
En Carver, sus relatos se disfrazan de aparente trivialidad para dejar escapar las miserias de las personas. Son las catástrofes silenciosas de la gente más común las que poseen la capacidad de provocar una impresión duradera, una indisoluble conmoción. Evitando el sentimentalismo, solo afloran los sentimientos. Pero estos siempre duelen y todo parece estar visto desde el prisma del escepticismo y resentimiento. Sus relatos son simples y terriblemente complejos a la vez. Dos o tres personajes, una escena, un diálogo y encerrado en ello toda la diversidad de la mente humana. No necesita grandilocuencias ni grandes monólogos victoriosos, ni personajes míticos. Es en la mediocridad de lo mundano y sobre todo en el silencio de sus personajes donde se esconde el secreto de Carver. Sus personajes son gente corriente con sueños frustrados, personas que miran pasar la vida. Dentro de sus historias se desvanece la imagen mítica de América. Ya no nos encontramos ante la espléndida norteamérica en la que los sueños de riqueza y poder se hacen realidad cada día. Y es esa sociedad decadente la que verdaderamente engrandece a Raymond Carver. El autor no intenta crear héroes, ni tampoco antihéroes, el escritor no está allí para juzgar sino para transcribir. Son los propios personajes los que cuentan sus historias. Aún así Carver era alcohólico y muchos personajes de sus obras lo son (por ejemplo el personaje de “¿Qué te gustaría ver?”). ¿Plasma entonces partes de su sentimiento de miseria? Todo autor, al escribir crea un propio universo de acuerdo a sí mismo. El universo de Carver, con esos personajes grises a los que parece que nada ocurre, viene de la mentalidad y de la vida de Raymond Carver. Allí está el origen de todo.
En la mayoría de sus relatos la historia está “atisbados por el rabillo del ojo” por un narrador cuasi omnisciente. Aunque está fuera de la novela es un testigo que relata lo que ve, sin adentrarse en los sentimientos de los personajes y atendiendo sólo a sus actos. Otras veces son los propios personajes los que como un fotograma de una película ven pasar una escena de su vida. En muchas ocasiones se le critica a Carver la ausencia de finales nítidos en sus relatos. ¿Pero no es ese acaso uno de los atractivos fundamentales de su forma de escribir? Lo único que le interesa a este genial escritor es lo que piensan, sienten y dicen sus personajes. Sus historias no se leen, se viven como experiencias. “No entendió nunca lo que quería Jerry. Pero todo empezó y terminó con una piedra. Jerry usó la misma piedra con las dos muchachas, primero sobre la que se llamaba Sharon y luego sobre la que debería ser de Bill.’’ Este es el final frío, metódico y mortífero de “Diles a las mujeres que salimos”. Carver a la enésima potencia. Dice Alessandro Baricco en un artículo de La Reppublica (29 Agosto 1999) al respecto “un final fulminante y una última frase perfecta, cortada como un diamante. Aquella idea de despiadada velocidad, y aquel tipo de mirada impersonal hasta lo inhumano, se han vuelto un modelo,.Escribir, después de que Carver escribió aquel final, ya no es lo mismo.”
Pero la realidad es otra. Se dice que ésta frase la escribió Gordon Lish, editor de Carver. ¿Qué queda entonces del Carver que conocemos hoy en día? Él no era tan pesimista, no era tan cínico y no creó su propio universo lleno de mediocridad y silencios. Al revisar sus escritos, como hizo Baricco se puede ver que dentro de sus cuentos también cabía una puerta abierta para escapar de la desgracia humana. “El mismo Carver no estaba capacitado para mantener aquella mirada impasible sobre el mundo que sus cuentos ostentan. Construía paisajes de hielo pero luego los veteaba de sentimientos, como si tuviera necesidad de convencerse que, a pesar de todo aquel hielo, eran habitables. Al final, la gente llora. O dice te amo. Y la tragedia es explicable.”, dice Baricco. Gordon Lish era la tijera revolucionaria que intuyó “la visión pura y simple de aquellos desiertos helados era lo que aquel hombre tenía de revolucionario. Borró minuciosamente todo lo que podía calentar aquellos paisajes y, cuando era necesario, añadía aún más hielo.” Crying Freeman nos cuenta...![]()
"-Éste es el país de Rambo, Freeman. ¿Comprendes? Aquí hay muchisimos Rambos veteranos del Vietnam. Rambos que han regresado de Vietnam y ya no pueden entrar en su país... Digamos que son enfermos que no pueden vivir sin matar. Y no pueden vivir en Nueva York matando a gente. Esto no es una película. -... -A todos estos Rambos los he reunido aquí. Aqui si que pueden vivir porque aquí hay un Vietnam. Tengo unos dos batallones. De auténticos boinas verdes solo hay un puñado, pero a todos ellos les permito llevar boina verde. ¿Sabes por qué, Freeman? -Porque así se sienten orgullosos. -¡¡No!! Porque asi les hago soñar. Les hago soñar con que son la élite que no lograron ser en el campo de batalla. Por eso me son tan leales, ya no podrían vivir en ningun otro lugar. Son enfermos que no pueden vivir en un sitio normal. -... -Esto es un hospital donde curamos a estos enfermos. Es como una sala de cuidados intensivos."
Kazuo Koike en boca de Larry Buck, en esa tesis sobre la libre asociación y la identidad del individuo en relación con su grupo que es Crying Freeman. Un servidor les reflexiona un poco más sobre eso en este mismo link. EL FIN DEL CINE DEL FIN![]() Al habla su viejo vecino El Gótico. Nadie confia en nadie, McReady, piloto, puesto 31... Mi viejo compañero de fatigas, Paperboy, ha tenido a bien hacer una colaboración galletera. Yo no se muy bien de que va porque aun no la he leido, pero es buena buena SEGURO porque este chico es periodista y eso siempre es la repera. Aqui va:
(Aviso: esta pseudocrítica contiene claves del argumento. Desde que existe Perdidos, a esas cosas se le llaman spoilers).
2012 es una de esas películas en las que, si una escena se ubica en Londres, la ventana situada detrás del personaje en primer plano ofrece una inmejorable vista del Big Ben. Del mismo modo, cuando la acción se desplaza a París, no faltan ni el planazo de una Torre Eiffel iluminada en la noche (las escenas en París son siempre de noche) ni el diálogo susurrado (en París siempre se habla en susurros) de dos personajes secundarios o cuaternarios en un pasillo oscuro del Louvre, frente a la Mona Lisa. Por si fuera poco, uno de esos personajes parisinos sufre un mortal accidente de coche en el mismo túnel en el que años ha se estamparon Lady Di y Dodi Al-Fayed. Hay que joderse. Si alguien (que no creo, pero de todo hay en la viña) se pone en la cola de 2012 para encontrarse con algo rompedor, iconoclasta o, en definitiva, distinto, mejor que se alquile una de Julio Medem. Sus pelis están llenas de polvazos y, además, como están rodados en cámara digital, son polvazos “que hablan sobre el personaje”. Son polvazos sensibles. Y rentables: sirven para ligar en Malasaña y opinar sobre el conflicto saharaui.
Los méritos de 2012 son dos, uno intencionado y el otro no. El primero es su honestidad, su sincero convencionalismo, su respeto a las reglas del juego palomitero: hay explosiones volcánicas, avenidas destripadas, persecuciones salpicadas de chistes sin gracia, cruceros volcados por maremotos y niños en peligro. Hay una familia rota que se recompone mientras se descompone todo lo demás. Hay diálogos inolvidables: “Algo nos está separando”, le dice el guapo a la guapa en plena crisis de pareja, segundos antes de que una sima abra el suelo y se interponga entre los dos (les aseguro que esa noche el guionista durmió mejor de lo que lo haremos usted y yo el resto de nuestras miserables vidas). Por haber, hay hasta un presidente negro (un Danny Glover desaprovechado por demasiado contenido, alguien le tenía que haber dejado una pipa) con una hija igualmente negra ma non troppo que acaba liada con el científico (negro también) que maneja todo el cotarro. La película satisface milimétricamente todas y cada una de las necesidades emocionales y sociopolíticas del espectador medio, el que va al cine cada dos o tres meses. Oferta y demanda. Justo y necesario. Nada que declarar. Bien. El segundo mérito, el no intencionado, deriva directamente del primero. 2012 alcanza el estado más desarrollado, más hiperbólico (palabra que me encanta desde que la escuché en boca de Juan Manuel de Prada) del cine de catástrofes de los últimos quince años (o veinte, o cincuenta, qué sé yo). Ha tocado techo. Ya no se puede hacer otra peli más grande, con más efectos digitales, con más muertos, con más destrucción, con más migraciones de hindúes, con más mensajes televisivos del presidente a sus compatriotas, con más chistes sin gracia mientras se esquivan trozos del Air Force One, con más discursos patriomoralistas antes del clímax. Ya no se pueden explotar más las posibilidades del género. Ya no hay más excusas para reventar el mundo. En palabras más o menos literales del gerente de este blog, “Roland Emmerich tiene que dejar de cargarse la Casa Blanca”. (Recuérdese que el director ya había arrasado la Humanidad en Independence Day, Godzilla y El día de mañana. De acuerdo, el tipo no tiene mucho estilo, ¡pero no me negarán que Stargate y Soldado universal molan un huevo, pardiez!). 2012, sin quererlo, conforma un punto de inflexión y obliga a dar un gran salto adelante. 2012 representa el fin del cine del fin del mundo.
La explicación científica del acabóse, as usual, se la pasan por el forramen en los primeros diez minutos: blablablabla, una mina de no sé qué en la India o en la China, blablablablabla, “señor Presidente, llaman los nerds de la CIA: el mundo se va a ir al carajo…otra vez”, blablablabla, el Sol calienta unas movidas del núcleo terrestre que lo van a descojonar todo, blablablabla. Y…¡pum!, ya estamos con el majete de John Cusack. Como en La guerra de los mundos, El quinto elemento y La jungla de cristal, nuestro héroe está divorciado y distanciado de sus hijos. Solo el que ha sobrevivido al matrimonio tiene los cojones de salvar al mundo, digo yo que es la lectura de estas películas. Además, es escritor fracasado y no gana un pijo, lo cual le convierte en sabio y buena persona a ojos del respetable, en oposición al nuevo novio de la ex mujer: un médico (cirujano plástico y rico, por ende despreciable) que desde su aparición lleva escrito en la camiseta “Voy a morir de forma muy violenta”.
Total, que la familia al completo acaba escapándose de Los Ángeles en una avioneta pilotada por el cirujano (porque es rico y lleva gafas) mientras sortean edificios en colisión y la ciudad se abre en canal. Una vez en el aire, ya tranquilitos todos, tiene lugar un diálogo que, por recurrente e imbécil en pelis de esta índole (aun en un producto tan previsible como 2012), sigue desafiando a mis nervios: el bueno de John Cusack, con su cara de vecino del quinto, muestra a los suyos un mapa que señala el lugar donde permanecen ocultos unos superbarcos construidos para albergar a los supervivientes del maremoto que anegará el planeta. Y va la ex mujer y suelta aquello de: “¿Ya estás otra vez con tus locuras?”. Si 2012 está llamada a ser un punto de inflexión es porque ha de venir un director con agallas que resuelva así la escena: John carraspea, dobla el mapa poco a poco, se lo guarda en el bolsillo interior de su chaqueta, se atusa un poco el pelo, respira hondo, se gira hacia ella y replica: “Mira, hija de la grandísima puta, acabo de salvarte a ti, a estos niñatos de mierda y al cretino de tu novio de un terremoto de la hostia que yo había predicho. Acabamos de volar por debajo de dos rascacielos de los que caían al vacío oficinistas chillando de pánico, hemos esquivado un tren subterráneo envuelto en llamas que ha brotado del centro de la tierra, tengo restos de ceniza y sangre por todo el cuerpo y hemos visto escenas de muerte, fuego y caos que nos llenarán de pesadillas, traumas y trastornos mentales para el resto de nuestras putas vidas. Así que, como vuelvas a cuestionar una sola sílaba de lo que diga ahora en adelante, te descuartizo delante de nuestros hijos, pedazo de zorra”. ¿Me entienden? ¿Nunca les ha pasado?
Tras otras cuantas peripecias en avión (que conforman lo mejor de la peli, por cuanto encarnan su razón de ser: ruido, furia, espectáculo y algo de tensión) y algo de blablabla sentimentalón, los protagonistas llegan a la base de los superbarcos gracias a uno de los mayores ejercicios de jetada argumental que he visto en una pantalla. Les resumo: los neutrinos alborotados del centro de la Tierra provocan, porque sí, que se muevan las placas tectónicas de una manera tan brutal que los continentes se desplacen y cambien de sitio. Nuestros héroes roban un avión con el que pretenden atravesar el océano Pacífico hasta China, donde está la base de marras. Pero claro, se quedan sin combustible y, como Hawaii se ha convertido en una sucursal volcánica del infierno, no ven otra salida que amerizar y jugarse el tipo. Segundos antes de acometer tan arriesgada maniobra, con la familia toda unida ante el probable fin, el piloto contempla atónito que una cadena de montañas nevadas ha sustituido el negro océano con el que esperaban toparse. “¡Es increíble!”, exclama ufano el menda, “¡Tendríamos que estar sobrevolando el Mar de China, pero el movimiento de placas ha debido de desplazar el continente! ¡Estamos muy cerca de la base!”. Y, efectivamente, aterrizan en un glaciar junto a la base. Con dos cojones. Si eso no es una solución argumental ejemplar, que baje Robert McKee y lo vea.
Una vez consumado el digno clímax (John Cusack tiene que desatascar un engranaje del superbarco antes de que éste impacte contra ¿adivinan? el Everest), con un puente de mando lleno de militares, nerds y extras al borde de un ataque de nervios (pero donde nadie, NADIE fuma), las arcas de Noé que transportan al rebaño humano se dirigen a África para empezar una nueva vida (según un nerd, África se ha elevado por encima de su nivel del mar original y es el mejor lugar para volver a montar el chiringuito, explicitando así el claro mensaje pro Alianza de las Civilizaciones de la película, por si alguno tenía dudas). Y ya está.
La tesis la avanzó certeramente mi compañero de butaca: “Joder, a mí lo que me gustaría ver es lo que sucede a partir de ahora”. He ahí el quid de la cuestión. He ahí el reto para los Roland Emmerich del futuro, los herederos del cine de catástrofes, los venideros destructores de cuantos mundos se pongan por delante. ¿Por qué clavar los créditos finales cuando la cosa se empieza a poner interesante? ¿Por qué no contar lo que pasa justo después de que la civilización quede aplastada, inundada, calcinada, triturada? ¿Cómo se organizan esos superbarcos de 2012 cuando llegan a las costas de África, eh? ¿Cómo se forma gobierno? ¿Quién manda? ¿Cuánto tarda en organizarse la primera liga de fútbol? ¿Qué sistema económico se impone? ¿Cuánto se sortea en la primera lotería nacional o continental? En fin, esas cosas. Se trataría de un nuevo género: la ciencia ficción postapocalíptica inmediata. Del otro, del postapocalíptico a secas, ya hay mucho material: desde Mad Max I y II (que no III) hasta la somnífera Soy leyenda (remake con Eddie Murphy ¡ya!). Y que se den prisa en Hollywood por renovar la cosa que, como se descuiden, regresa Roland Emmerich con otra excusa para cargarse la Casa Blanca.
Yago González
P.D: lo mejor de 2012, en resumen, son dos de los tráilers que la preceden: la cachonda Zombieland (no habremos de perdérnosla) y James Cameron midiéndosela de nuevo con Avatar, pese a que el tráiler lo cuenta todo de principio a fin. Si es que hasta en los tráilers tiene que ser excesivo.
Feria de Animación (IV): Quest -1996-![]() Volvemos a la pochez maravillosa con un corto alemán de Tyron Montgomery y Thomas Stellmach . Ganador de un Oscar en 1996, cosa que tampoco es que sea algo muy espectacular a estas alturas pero que al menos concede fama a los autores. El corto confiere precisamente todas esos aspectos hipnóticos que comentábamos en la primera entrega: el ambiente onírico y subconsciente, el encanto de lo oculto, la animación nada gomosa y cruda. Todo ese toque centroeuropeo que mezcla una forma y un mensaje tan ajenos al medio, y que a un chaval le aterrorizará y fascinará por igual mientras piensa eso de: “¿Pero esto que es? ¿Dibujos? que raro ¿Por qué nadie habla?”. La materia de que están hechas los sueños, vaya, pero los sueño con mala calidad de video en La 2 a las tres de la madrugada y solo en casa.
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RELECTURA DEL MITO DEL VAMPIRO ó ¿QUÉ TE HA PASADO TIO? NADA, QUE ME CASÉ.![]()
El vampiro actual, no lo duden, representa todo aquello que los chicos odian y que enamora a las adolescentes. Resulta algo así como el novio gilipollas que ellas se echan una vez te han dejado a ti y que las hace olvidarte por completo (ese que para cuando ya lo tienen manía de verdad, ya se han acostado con él). Podemos decir que el vampiro es a ellas lo que la rubia perfecta de tetas grandes es a ellos. Un condicionamiento cultural basado en años de deseo hacía un modelo idealizado, y ficticio. Pero es que además, el vampiro es infeliz. ¿Y como llegamos a esta conclusión? Pues como habitualmente, revisitando la historia.
1. EL ROMANTICISMO. “Del salón en el ángulo oscuro, / de su dueña tal vez olvidado, / silencioso y cubierto de sangre/ veíase el vampiro.” (Becquer fusilado)
El mito del vampiro, tal y como lo conocemos, eclosiona durante el romanticismo. Esto es así, tanto dolor del “yo” y tanta hostia acabaron, inevitablemente, por conformar la identidad de este mito de la cultura pop. Lo que no quiere decir que antes no se hablase de él en múltiples épocas y culturas. Pero al fin y al cabo, denominar “vampiro” a un degenerado hijoputa sobrenatural que se come a la peña, así de indistinguible de cualquier otro mito del terror contemporáneo, resulta insatisfactorio para el bestiario de la imagineria actual -con decirles que el ghoul o que el hombre lobo, entre otros, entraban en la misma rama genérica de la definición de vampiro prerromántica, (algo impensable para todo buen rolero de Vampiro: la macarrada) -. Asi, el romántico, entre tos y tos, reinventa al vampiro deformando todos sus elemento hacía la máxima expresión de aquella forma de pensamiento que ahora se relaciona únicamente con maneras eufemisticas para echar un polvo.
Y es que, si se fijan, el prototipo romántico de principios del XIX es el del hombre extremadamente idealista, hasta optar por la fuga de la realidad o el suicidio cuando su imaginación choca con lo real, con lo no correspondido. Esta búsqueda tan ficticia le deja solo con sus pensamientos. Lo que le hace reivindicar la libertad del yo, del individuo. Y por lo tanto lo de lo que el yo conoce, de su entorno. Pero del entorno que sea suyo de verdad, que le pertenezca. En consecuencia, se refugia en la soledad de la naturaleza como terreno de búsqueda. La naturaleza y el mito: parajes que cuentan historias, montes de ánimas y castillos abandonados que rezuman una identidad perdida. La naturaleza como origen hermoso de todo, de la vida. El mito como respuesta de su yo ficticio a ese entorno. La tragedia como confrontación de su complejo de evasión, de su inferioridad ante tanta belleza que nunca será suya, puesto que su libertad desenfrenada contrasta con una realidad miserable y materialista. El amor egoísta como fuerza suprema y ese: “Todo es tan bonito, que duele” como proclama a la incomprensión del drama de la existencia.
Ahora hablemos del vampiro, un ser que se ambientaba por aquellos tiempos en castillos abandonados de lugares inhóspitos rodeado de mito, leyenda y superstición. Que se mantenía sólo en aquellos lugares por causas trágicas ajenas a su voluntad, encerrado. Símil del aislamiento del yo romántico, al vampiro la belleza natural le parece tan bonita que le duele de manera explícita y física, con la luz del día. Entendida la belleza natural como el fin supremo, la verdad o la vida, el vampiro esta condenado a no admirar la belleza en su esplendor absoluto, como reflejo del romántico que estaba condenado a sufrir la miseria de la realidad. Esa realidad es expresada en el vampiro en la eterna penumbra en la que habita con un profundo complejo de inferioridad que le hace no ser ni si quiera reflejado en los espejos de sus solitarias estancias. No tiene alma porque sus ideales nada tienen que ver con el materialismo que impera. Vamos, una jodienda. Pero el monstruo/el romántico sigue en la búsqueda de esa libertad. ¿Y como obtener una parte de esa naturaleza tan absoluta, de la vida, del todo inaccesible? Filtrada a través de la sangre de quienes pueden ver la luz del día pero no les importa. Hacerles reflexionar, transformarlos, amarlos reivindicando el yo, lo egoísta.
Se extrapola de la tesis romántica cómo el vampiro es un ser amoral que no tiene en cuenta ningún tipo de sufrimiento de sus victimas, puesto que no solo disfruta de lo que hace si no que toda su búsqueda de la belleza divina pasa por este proceso de succión. Se explica del mismo modo tanto su muerte a través del corazón como los determinados elementos de toque folclórico, como los ajos, vestigios de antigua sabiduría popular y/o rustica que tanto gustaba al movimiento; o la cruz, símbolo de una moral propia de épocas anteriores y principal enemigo por tradición de ese antropocentrismo del yo.
2. LA EVOLUCIÓN “¡Señor conde!” (Bigote Arrocet)
Este cimiento sobre la base del pensamiento romántico es la primera razón por la cual el vampiro “es tan mono”. Evidentemente, del mismo modo que el romanticismo se modificó con el paso de los años a una botella de cava barata, un ramo de rosas del Corte Ingles y un polvo sin quitarse los calcetines entre el lujo y el glamour que confiere una habitación con cuadro de bodegón del Hostal El Corzo o similar. El vampiro resultante también fue transformado.
El siglo XIX avanza y los elementos físicos del monstruo se potencian. Se produce una simbiosis con un pensamiento mucho mas llano y materialista. La leyenda que vino del pueblo y pasó al intelectual vuelve otra vez a la cultura popular para reinventarse. Esto es, si el vampiro vive en un castillo, sera que pertenece a una clase social elevada, será que tiene dinero. Si busca la belleza, que mejor que preferir a las jovencitas mas lozanas del lugar. Si las muerde con sus largos colmillos y las transforma y pervierte con un derramamiento de sangre, les reto a que me busquen una metáfora sexual mas acertada. Si la cruz le jode, será que no es un hombre casto, puro y postmatrimonial. El vampiro pasó de ser amoral a ser el mal, el cabrón que se jama a las jovencitas castas de una sociedad puritana y civilizada como la de finales del XIX. Parafraseando una de tantas maravillas de las que se dicen en las muy recomendables Reflexiones de repronto: “Dracula es el retrato del aristocrata putero, que ademas de quedarse con el trabajo de tus tierras, tambien quiere quedarse con tus hijas”.
En base a este personaje de pasado trágico, acento exótico, dinero en el bolsillo y capacidades amatorias hipnóticas se fundamenta el verdadero mito de terror que identificamos actualmente como vampiro. Acompañado de la imagen que le cederá el cine de la Universal de los años 30 y la Hammer de los 50. Hasta que poco a poco la lucha de clases deje de tener sentido y, como uno de tantos símbolos que denunciaban la generación noventayochista en este país, acabe siendo mas ridículo que otra cosa. Sustituido definitivamente por el zombi, (el eslabón perdido entre los dos sería la acojonante Soy leyenda, de Matheson.) que a su manera, no es mas que el vampiro proletario, colectivo y de origen científico. Y va en chándal. Algo mucho mas terrorífico en el siglo XX.
3. EL VAMPIRO CONTEMPORÁNEO "Si las nenas quieren misterio, se les da” (Mario Vírico)
Pero todo mito, sea su momento o no, sigue mutando y perviviendo. De mejor o peor manera. La evolución del vampiro en la segunda mitad del siglo XX, momento en el cual ya estaba prácticamente herido de muerte y anclado a un paso de lo autoparódico, es un giro antitético pero no del todo inesperado. Por un lado la liberación sexual creaba una nueva serie de estereotipos del morbo, la mujer, principal protagonista de ese movimiento, requería una nueva imagen mental de lo que hasta no hacía mucho era el símbolo, al mismo tiempo atractivo y repulsivo, del sexo oscuro y peligroso. Este lavado de cara del desvirgador en una sociedad post-mayo del 68, junto con la tendencia obsesiva del siglo XX por humanizar al monstruo (potenciada aquí por el factor femenino de la ecuación y el origen, a veces mal entendido, romántico del personaje), confluyeron en el vampiro. Fíjense que al contrario que en cualquier otro ente sobrenatural, el vampiro mainstream ha sido principalmente escrito a partir de los 70 por mujeres (Anne Rice, Poppy Z. Brite, Claudia Gray y como no, Stephenie “Crepúsculo” Meyer -nada que ver con la grandiosa Mary Shelley, ninguna-). Cada vez se ha ido reincidiendo más en el amor rosa, en una sexualidad naïf, en cierto componente homoerotico y en la bondad intrínseca del ser maligno. Algo inexplicable hasta ese momento y norma general a partir de entonces (claro que hay excepciones, pero no vamos a eso).
¿Y como deja esto al vampiro original? Esto es. ¿Se puede afirmar que Crepúsculo es el equivalente al gran cómico que acabó dando monólogos en baretos de mala muerte a copa la carcajada? Podemos acuñar, en base a la naturaleza del vampiro original, que si en un principio buscaba una belleza pasando por la perversión de la joven y disfrutaba de eso, porque esa era su naturaleza. Al explotar su bondad, limitamos su naturaleza, y eso nos da un vampiro frustrado, que como en Entrevista con el vampiro se alimenta (metáfora sexual) de animales para no dañar a humanos o que, en historias mas actuales, incluso llega a no morder aunque esa persona lo desee. Vamos, que es un pajero. Un violador que en un rincón, se la pela y luego las mira con buenos ojos. Si, podría sacarse todo un catalogo de frustraciones y/o desviaciones sexuales fundamentadas en que el vampiro es buena gente. Y es que, desde el punto de vista del terror, al haber sido domesticado por el género que antes era su almuerzo, subconscientemente se le ha convertido en un referente sexual de diseño, en un ente de una peligrosidad relativa para disfrute de la adolescente con necesidad de peluchones cascarrabias. Y en un calzonazos.
SOBRE HELLBOY: REFLEXIÓN Y ORDEN DE LECTURA CRONOLÓGICO.![]()
Hablábamos en el post en el cual me metía con El Señor de los Anillos (si, lo hice) de como Robert E. Howard supo crear en sus narraciones pulp aparentemente sencillas, una gran sensación de aventura despreocupada con cierto nihilismo y sense of wonder. Además, supo hacerlo con una pluma más que competente, con solvencia y bastante encanto. Esto es, supo crear maravillas y que pareciesen sencillas. Problema tremendo para el paso del tiempo y para el público liviano, al que solo se marca con fuegos de artificio y barroco progresivo. Así, Howard quedó relegado al: “Las historias de Conan son todas iguales”. Similitudes amplias con Mike Mignola y su Hellboy. No solo por la capacidad de ambos autores de crear un mundo absolutamente evocador y sorprendente y mostrarlo en pequeños retazos, con los detalles justos para que nos fascine. No solo porque las historias de ambos héroes (Hellboy y Conan) sean contadas a saltos en el tiempo, lo que aumenta la mitificación del personaje y el entorno. Ni siquiera por la capacidad de ambos autores de fagocitar todo tipo de influencia y atmósfera de sus respectivas épocas, desde la mas banal a la mas culta, y conseguir incluirla en su historia sin entorpecer el ritmo de ésta, sin que en ningún momento la obra se mueva a trompicones o simplemente parezca un pastiche. NO. La similitud es la conclusión que también se oye del Hellboy de Mignola: “El dibujo mola pero las historias son una caca” Esto, aun es más preocupante cuando encima se añade eso de: “Los primeros números dialogados por Byrne si que estaban bien”. Byrne en las primeras historias de Hellboy solo supo añadir pesados y farragosos cuadros de texto que eran reiterativos y entorpecían la narración casi como en una pagina de Bendis cuando éste pone a hablar a un científico. Aquí parece que subyace una de las derivaciones mas malsana del lector de tebeos, ese complejo de inferioridad que le obliga a decir novelas gráficas, y es que: "Cuanto mas texto explicito sobre pensamiento interno y/o reflexiones profundas tenga un tebeo. Mejor es." Hellboy queda así relegado a no ser una obra de autentica calidad porque sus múltiples virtudes no aparecen de manera explicita y afectando a toda la obra. Porque no le grita al lector lo bueno que es, hablandole de VALORES en cada página. Porque no le guiña el ojo y le dice al lector lo inteligente que es cuando éste se fija y asume esa calidad. Desgraciadamente, lo que llamaríamos: evidentemente trágico aun parece que mantiene cierta enjundia por encima de lo banalmente cómico y, por mucho que nos esforcemos, no comprendemos que los valores mas básicos del alma humana también están en el chiste de Mistetas. Si esta gente que prejuzga un libro de Tolkien por encima de uno de Howard, un tebeo de Persépolis por encima de uno de Hellboy o una Ágora por encima de un Gamer hubiese existido en otras épocas, La Odisea se huviese ido a tomar por el culo y todo el mundo hispano estaría leyendo todavía La vida es sueño una y otra vez mientras come castañas. En fin, les dejo una cronología de Hellboy, que era para lo que quería yo colgar esto, pero me he liado, como siempre. No me quiero despedir sin reincidir: ¡Dejense de hostias y gozen con los tebeos de Hellboy! Con esa acumulación de influencias y de atmósferas, realizado como si fuese tan fácil de mezclar. Nazis, Baba Yaga y Baudelaire, todo encaja con un tempo narrativo acojonante. Con ese humor y ese misterio. Con esa planificación narrativa viñeta a viñeta que es tan sumamente simple, que no parece que se este creando un universo página a página. Y todo esto sin mentar ni AIDP... ni el dibujo ni las tintas de Mignola.
CRONOLOGÍA COMICS HELLBOY/AIDP, HASTA “LA OSCURIDAD LLAMA/ ZONA DE CAZA” (Octubre del 2009) Correspondencia edición nueva de Norma editorial. He obviado la antigua para no crear confusión.
Solo se incluyen historias que entren dentro del canon, ni las películas, ni los numeros de Weird Tales (Hellboy: Historias extrañas 1 y 2), ni los dos libros de relatos de “Casos insólitos”. Aquí nos quedamos. Si quieren más universo ficticio, pueden leer esto o esto.
ANDRES MONTES, RECONOCIMIENTO A UNA VIDA DEDICADA AL DEPORTE NO PRACTICADO![]() De un tiempo hacia aquí, Andres Montes, al igual que cualquier otro equipo de primera division, se repartía amores y odios entre los espectadores de la Sexta. Muchos han sido sus retractores, pero yo, no.
Porque despues de toda una vida viendo futbol en televisión, aguantando sabios de la pelota, aguantando a socios del Real Madrid retransmitiendo los partidos, escuchando como lleva la pelota un jugador del Madrid o el Barsa en concreto y observar que nadie se sabe un solo jugador de los equipos pequeños, despues de tantos años de "no era falta" "no era fuera de juego" y comprobar segundos despues en la repetición que son unos ignorantes, y peor aun, al ver que la han cagado culpar al arbitro de que lo a pitado mal, yo, disfrutaba enormemente de Andres Montes. ¿Porque? Porque no tenia ni puñetera idea de futbol y no trataba de explicarme que Beckam había realizado una parabola sobre le esférico describiendo un arco, solo para decirme como a un idiota o un ciego que alguien había realizado una bicicleta. No, Andres se agarraba al micrófono como el aficionado se agarra a las pipas y le daba a la lengua, te contaba un chiste, le tomaba el pelo a Salinas hasta crisparle, ponía motes segun le fueran viniendo a la cabeza, y mas que le pese a alguno, creo la expresión tan mañida, "tiki taka" Andres Montes te entretenía y no trataba de ser un fanático mas de los equipos grandes que estaba contemplando, siendo sus heroes del partido siempre jugadores poco notables que hacían alguna cagada graciosa o que su única habilidad era darlo todo hasta reventar en el campo aunque fuera muy malo. Al final se le quiso mas o se le quiso menos, pero siento pena por todos los que le cogieron manía... porque si, yo preferia disfrutarle cada vez que le veía, y preguntare por el cuando dentro de poco vuelvan esos genios del esférico a contarnos en medio de un Valencia-Sevilla o un Recre-Atheltic porque Raul no es titular del Madrid y si Puyol debería o no contarse el pelo. A criticar al arbitro cuando su interpretación difiera de la suya, a confundir nombres de jugadores, volvio a terminarse la imparcialidad, y creo que hoy todavia no mucha gente se a dado cuenta.
Siento las faltas de ortografía y coordinación que veais, es que me e levantado, me e enterado, y tenía que soltar a tocho lo que estaba pensando. Sex, Porn, Google, Yahoo, hotmail, Ebay, Obama, Youtube, SGAE.![]() Hola, gracias por entrar tan desinteresadamente. Me temo que hoy solo trato de comprobar si ese título por si solo es capaz de doblar las visitas diarias de un blog.
Gracias por su involuntaria colaboración. Siento las molestias causadas. Les mantendré informados. De las Homéricas Horas de un Hombre del Siglo XXI![]()
Toma gotico a petición tuya. Por supuesto no e revisado las faltas de ortografía, sufro alergia filológica.
Calla mañana amanezco con entereza Me deslizo de la litera cual alteza Mientras fumo consumo Un café negro como el humo
Temazo y play, every day Beatifico el ritmo en la ducha Desgarro algún canon de la moda después Y mato algún dragón en la playstatión a la hora del desayuno. Hora del desayuno: 13:20 pm.
De Lunes a Domingo recorro la Corte De Rey a Bufón como un resorte A la tarde siempre deporte Proevolution o Pelota Según toque un colega u otro, un enfoque Y a la noche, siempre, lanzo al emboque.
A y también como, y plancho, y veo la tele. Pero sabes no lo veía....Homérico
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GALLETAS MECANICAS CRUDASCine, comic y cosas que no son ni comic ni cine... ¡Bienvenidos al blog donde damos galletas crudas!
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