"-Éste es el país de Rambo, Freeman. ¿Comprendes? Aquí hay muchisimos Rambos veteranos del Vietnam. Rambos que han regresado de Vietnam y ya no pueden entrar en su país... Digamos que son enfermos que no pueden vivir sin matar. Y no pueden vivir en Nueva York matando a gente. Esto no es una película.
-...
-A todos estos Rambos los he reunido aquí. Aqui si que pueden vivir porque aquí hay un Vietnam. Tengo unos dos batallones. De auténticos boinas verdes solo hay un puñado, pero a todos ellos les permito llevar boina verde. ¿Sabes por qué, Freeman?
-Porque así se sienten orgullosos.
-¡¡No!! Porque asi les hago soñar. Les hago soñar con que son la élite que no lograron ser en el campo de batalla. Por eso me son tan leales, ya no podrían vivir en ningun otro lugar. Son enfermos que no pueden vivir en un sitio normal.
-...
-Esto es un hospital donde curamos a estos enfermos. Es como una sala de cuidados intensivos."
Kazuo Koike en boca de Larry Buck, en esa tesis sobre la libre asociación y la identidad del individuo en relación con su grupo que es Crying Freeman. Un servidor les reflexiona un poco más sobre eso en este mismo link.
Al habla su viejo vecino El Gótico. Nadie confia en nadie, McReady, piloto, puesto 31... Mi viejo compañero de fatigas, Paperboy, ha tenido a bien hacer una colaboración galletera. Yo no se muy bien de que va porque aun no la he leido, pero es buena buena SEGURO porque este chico es periodista y eso siempre es la repera.Aqui va:
(Aviso: esta pseudocrítica contiene claves del argumento. Desde que existe Perdidos, a esas cosas se le llaman spoilers).
2012 es una de esas películas en las que, si una escena se ubica en Londres, la ventana situada detrás del personaje en primer plano ofrece una inmejorable vista del Big Ben. Del mismo modo, cuando la acción se desplaza a París, no faltan ni el planazo de una Torre Eiffel iluminada en la noche (las escenas en París son siempre de noche) ni el diálogo susurrado (en París siempre se habla en susurros) de dos personajes secundarios o cuaternarios en un pasillo oscuro del Louvre, frente a la Mona Lisa. Por si fuera poco, uno de esos personajes parisinos sufre un mortal accidente de coche en el mismo túnel en el que años ha se estamparon Lady Di y Dodi Al-Fayed. Hay que joderse.
Si alguien (que no creo, pero de todo hay en la viña) se pone en la cola de 2012 para encontrarse con algo rompedor, iconoclasta o, en definitiva, distinto, mejor que se alquile una de Julio Medem. Sus pelis están llenas de polvazos y, además, como están rodados en cámara digital, son polvazos “que hablan sobre el personaje”. Son polvazos sensibles. Y rentables: sirven para ligar en Malasaña y opinar sobre el conflicto saharaui.
Los méritos de 2012 son dos, uno intencionado y el otro no. El primero es su honestidad, su sincero convencionalismo, su respeto a las reglas del juego palomitero: hay explosiones volcánicas, avenidas destripadas, persecuciones salpicadas de chistes sin gracia, cruceros volcados por maremotos y niños en peligro. Hay una familia rota que se recompone mientras se descompone todo lo demás. Hay diálogos inolvidables: “Algo nos está separando”, le dice el guapo a la guapa en plena crisis de pareja, segundos antes de que una sima abra el suelo y se interponga entre los dos (les aseguro que esa noche el guionista durmió mejor de lo que lo haremos usted y yo el resto de nuestras miserables vidas). Por haber, hay hasta un presidente negro (un Danny Glover desaprovechado por demasiado contenido, alguien le tenía que haber dejado una pipa) con una hija igualmente negra ma non troppo que acaba liada con el científico (negro también) que maneja todo el cotarro. La película satisface milimétricamente todas y cada una de las necesidades emocionales y sociopolíticas del espectador medio, el que va al cine cada dos o tres meses. Oferta y demanda. Justo y necesario. Nada que declarar. Bien.
El segundo mérito, el no intencionado, deriva directamente del primero. 2012 alcanza el estado más desarrollado, más hiperbólico (palabra que me encanta desde que la escuché en boca de Juan Manuel de Prada) del cine de catástrofes de los últimos quince años (o veinte, o cincuenta, qué sé yo). Ha tocado techo. Ya no se puede hacer otra peli más grande, con más efectos digitales, con más muertos, con más destrucción, con más migraciones de hindúes, con más mensajes televisivos del presidente a sus compatriotas, con más chistes sin gracia mientras se esquivan trozos del Air Force One, con más discursos patriomoralistas antes del clímax. Ya no se pueden explotar más las posibilidades del género. Ya no hay más excusas para reventar el mundo. En palabras más o menos literales del gerente de este blog, “Roland Emmerich tiene que dejar de cargarse la Casa Blanca”. (Recuérdese que el director ya había arrasado la Humanidad en Independence Day, Godzilla y El día de mañana. De acuerdo, el tipo no tiene mucho estilo, ¡pero no me negarán que Stargate y Soldado universal molan un huevo, pardiez!). 2012, sin quererlo, conforma un punto de inflexión y obliga a dar un gran salto adelante. 2012 representa el fin del cine del fin del mundo.
La explicación científica del acabóse, as usual, se la pasan por el forramen en los primeros diez minutos: blablablabla, una mina de no sé qué en la India o en la China, blablablablabla, “señor Presidente, llaman los nerds de la CIA: el mundo se va a ir al carajo…otra vez”, blablablabla, el Sol calienta unas movidas del núcleo terrestre que lo van a descojonar todo, blablablabla. Y…¡pum!, ya estamos con el majete de John Cusack. Como en La guerra de los mundos, El quinto elemento y La jungla de cristal, nuestro héroe está divorciado y distanciado de sus hijos. Solo el que ha sobrevivido al matrimonio tiene los cojones de salvar al mundo, digo yo que es la lectura de estas películas. Además, es escritor fracasado y no gana un pijo, lo cual le convierte en sabio y buena persona a ojos del respetable, en oposición al nuevo novio de la ex mujer: un médico (cirujano plástico y rico, por ende despreciable) que desde su aparición lleva escrito en la camiseta “Voy a morir de forma muy violenta”.
Total, que la familia al completo acaba escapándose de Los Ángeles en una avioneta pilotada por el cirujano (porque es rico y lleva gafas) mientras sortean edificios en colisión y la ciudad se abre en canal. Una vez en el aire, ya tranquilitos todos, tiene lugar un diálogo que, por recurrente e imbécil en pelis de esta índole (aun en un producto tan previsible como 2012), sigue desafiando a mis nervios: el bueno de John Cusack, con su cara de vecino del quinto, muestra a los suyos un mapa que señala el lugar donde permanecen ocultos unos superbarcos construidos para albergar a los supervivientes del maremoto que anegará el planeta. Y va la ex mujer y suelta aquello de: “¿Ya estás otra vez con tus locuras?”. Si 2012 está llamada a ser un punto de inflexión es porque ha de venir un director con agallas que resuelva así la escena: John carraspea, dobla el mapa poco a poco, se lo guarda en el bolsillo interior de su chaqueta, se atusa un poco el pelo, respira hondo, se gira hacia ella y replica: “Mira, hija de la grandísima puta, acabo de salvarte a ti, a estos niñatos de mierda y al cretino de tu novio de un terremoto de la hostia que yo había predicho. Acabamos de volar por debajo de dos rascacielos de los que caían al vacío oficinistas chillando de pánico, hemos esquivado un tren subterráneo envuelto en llamas que ha brotado del centro de la tierra, tengo restos de ceniza y sangre por todo el cuerpo y hemos visto escenas de muerte, fuego y caos que nos llenarán de pesadillas, traumas y trastornos mentales para el resto de nuestras putas vidas. Así que, como vuelvas a cuestionar una sola sílaba de lo que diga ahora en adelante, te descuartizo delante de nuestros hijos, pedazo de zorra”. ¿Me entienden? ¿Nunca les ha pasado?
Tras otras cuantas peripecias en avión (que conforman lo mejor de la peli, por cuanto encarnan su razón de ser: ruido, furia, espectáculo y algo de tensión) y algo de blablabla sentimentalón, los protagonistas llegan a la base de los superbarcos gracias a uno de los mayores ejercicios de jetada argumental que he visto en una pantalla. Les resumo: los neutrinos alborotados del centro de la Tierra provocan, porque sí, que se muevan las placas tectónicas de una manera tan brutal que los continentes se desplacen y cambien de sitio. Nuestros héroes roban un avión con el que pretenden atravesar el océano Pacífico hasta China, donde está la base de marras. Pero claro, se quedan sin combustible y, como Hawaii se ha convertido en una sucursal volcánica del infierno, no ven otra salida que amerizar y jugarse el tipo. Segundos antes de acometer tan arriesgada maniobra, con la familia toda unida ante el probable fin, el piloto contempla atónito que una cadena de montañas nevadas ha sustituido el negro océano con el que esperaban toparse. “¡Es increíble!”, exclama ufano el menda, “¡Tendríamos que estar sobrevolando el Mar de China, pero el movimiento de placas ha debido de desplazar el continente! ¡Estamos muy cerca de la base!”. Y, efectivamente, aterrizan en un glaciar junto a la base. Con dos cojones. Si eso no es una solución argumental ejemplar, que baje Robert McKeey lo vea.
Una vez consumado el digno clímax (John Cusack tiene que desatascar un engranaje del superbarco antes de que éste impacte contra ¿adivinan? el Everest), con un puente de mando lleno de militares, nerds y extras al borde de un ataque de nervios (pero donde nadie, NADIE fuma), las arcas de Noé que transportan al rebaño humano se dirigen a África para empezar una nueva vida (según un nerd, África se ha elevado por encima de su nivel del mar original y es el mejor lugar para volver a montar el chiringuito, explicitando así el claro mensaje pro Alianza de las Civilizaciones de la película, por si alguno tenía dudas). Y ya está.
La tesis la avanzó certeramente mi compañero de butaca: “Joder, a mí lo que me gustaría ver es lo que sucede a partir de ahora”. He ahí el quid de la cuestión. He ahí el reto para los Roland Emmerich del futuro, los herederos del cine de catástrofes, los venideros destructores de cuantos mundos se pongan por delante. ¿Por qué clavar los créditos finales cuando la cosa se empieza a poner interesante? ¿Por qué no contar lo que pasa justo después de que la civilización quede aplastada, inundada, calcinada, triturada? ¿Cómo se organizan esos superbarcos de 2012 cuando llegan a las costas de África, eh? ¿Cómo se forma gobierno? ¿Quién manda? ¿Cuánto tarda en organizarse la primera liga de fútbol? ¿Qué sistema económico se impone? ¿Cuánto se sortea en la primera lotería nacional o continental?
En fin, esas cosas. Se trataría de un nuevo género: la ciencia ficción postapocalíptica inmediata. Del otro, del postapocalíptico a secas, ya hay mucho material: desde Mad Max I y II (que no III) hasta la somnífera Soy leyenda (remake con Eddie Murphy ¡ya!). Y que se den prisa en Hollywood por renovar la cosa que, como se descuiden, regresa Roland Emmerich con otra excusa para cargarse la Casa Blanca.
Yago González
P.D: lo mejor de 2012, en resumen, son dos de los tráilers que la preceden: la cachonda Zombieland (no habremos de perdérnosla) y James Cameron midiéndosela de nuevo con Avatar, pese a que el tráiler lo cuenta todo de principio a fin. Si es que hasta en los tráilers tiene que ser excesivo.
Volvemos a la pochez maravillosa con un corto alemán de Tyron Montgomery y Thomas Stellmach . Ganador de un Oscar en 1996, cosa que tampoco es que sea algo muy espectacular a estas alturas pero que al menos concede fama a los autores.
El corto confiere precisamente todas esos aspectos hipnóticos que comentábamos en la primera entrega: el ambiente onírico y subconsciente, el encanto de lo oculto, la animación nada gomosa y cruda. Todo ese toque centroeuropeo que mezcla una forma y un mensaje tan ajenos al medio, y que a un chaval le aterrorizará y fascinará por igual mientras piensa eso de: “¿Pero esto que es? ¿Dibujos? que raro ¿Por qué nadie habla?”.
La materia de que están hechas los sueños, vaya, pero los sueño con mala calidad de video en La 2 a las tres de la madrugada y solo en casa.
El vampiro actual, no lo duden, representa todo aquello que los chicos odian y que enamora a las adolescentes. Resulta algo así como el novio gilipollas que ellas se echan una vez te han dejado a ti y que las hace olvidarte por completo (ese que para cuando ya lo tienen manía de verdad, ya se han acostado con él). Podemos decir que el vampiro es a ellas lo que la rubia perfecta de tetas grandes es a ellos. Un condicionamiento cultural basado en años de deseo hacía un modelo idealizado, y ficticio.
Pero es que además, el vampiro es infeliz.
¿Y como llegamos a esta conclusión? Pues como habitualmente, revisitando la historia.
1. EL ROMANTICISMO.
“Del salón en el ángulo oscuro, / de su dueña tal vez olvidado, / silencioso y cubierto de sangre/ veíase el vampiro.” (Becquer fusilado)
El mito del vampiro, tal y como lo conocemos, eclosiona durante el romanticismo. Esto es así, tanto dolor del “yo” y tanta hostia acabaron, inevitablemente, por conformar la identidad de este mito de la cultura pop. Lo que no quiere decir que antes no se hablase de él en múltiples épocas y culturas. Pero al fin y al cabo, denominar “vampiro” a un degenerado hijoputa sobrenatural que se come a la peña, así de indistinguible de cualquier otro mito del terror contemporáneo, resulta insatisfactorio para el bestiario de la imagineria actual -con decirles que el ghoul o que el hombre lobo, entre otros, entraban en la misma rama genérica de la definición de vampiro prerromántica, (algo impensable para todo buen rolero de Vampiro: la macarrada) -.
Asi, el romántico, entre tos y tos, reinventa al vampiro deformando todos sus elemento hacía la máxima expresión de aquella forma de pensamiento que ahora se relaciona únicamente con maneras eufemisticas para echar un polvo.
Y es que, si se fijan, el prototipo romántico de principios del XIX es el del hombre extremadamente idealista, hasta optar por la fuga de la realidad o el suicidio cuando su imaginación choca con lo real, con lo no correspondido. Esta búsqueda tan ficticia le deja solo con sus pensamientos. Lo que le hace reivindicar la libertad del yo, del individuo. Y por lo tanto lo de lo que el yo conoce, de su entorno. Pero del entorno que sea suyo de verdad, que le pertenezca.
En consecuencia, se refugia en la soledad de la naturaleza como terreno de búsqueda. La naturaleza y el mito: parajes que cuentan historias, montes de ánimas y castillos abandonados que rezuman una identidad perdida. La naturaleza como origen hermoso de todo, de la vida. El mito como respuesta de su yo ficticio a ese entorno. La tragedia como confrontación de su complejo de evasión, de su inferioridad ante tanta belleza que nunca será suya, puesto que su libertad desenfrenada contrasta con una realidad miserable y materialista. El amor egoísta como fuerza suprema y ese: “Todo es tan bonito, que duele” como proclama a la incomprensión del drama de la existencia.
Ahora hablemos del vampiro, un ser que se ambientaba por aquellos tiempos en castillos abandonados de lugares inhóspitos rodeado de mito, leyenda y superstición. Que se mantenía sólo en aquellos lugares por causas trágicas ajenas a su voluntad, encerrado. Símil del aislamiento del yo romántico, al vampiro la belleza natural le parece tan bonita que le duele de manera explícita y física, con la luz del día.
Entendida la belleza natural como el fin supremo, la verdad o la vida, el vampiro esta condenado a no admirar la belleza en su esplendor absoluto, como reflejo del romántico que estaba condenado a sufrir la miseria de la realidad. Esa realidad es expresada en el vampiro en la eterna penumbra en la que habita con un profundo complejo de inferioridad que le hace no ser ni si quiera reflejado en los espejos de sus solitarias estancias. No tiene alma porque sus ideales nada tienen que ver con el materialismo que impera. Vamos, una jodienda. Pero el monstruo/el romántico sigue en la búsqueda de esa libertad. ¿Y como obtener una parte de esa naturaleza tan absoluta, de la vida, del todo inaccesible? Filtrada a través de la sangre de quienes pueden ver la luz del día pero no les importa. Hacerles reflexionar, transformarlos, amarlos reivindicando el yo, lo egoísta.
Se extrapola de la tesis romántica cómo el vampiro es un ser amoral que no tiene en cuenta ningún tipo de sufrimiento de sus victimas, puesto que no solo disfruta de lo que hace si no que toda su búsqueda de la belleza divina pasa por este proceso de succión. Se explica del mismo modo tanto su muerte a través del corazón como los determinados elementos de toque folclórico, como los ajos, vestigios de antigua sabiduría popular y/o rustica que tanto gustaba al movimiento; o la cruz, símbolo de una moral propia de épocas anteriores y principal enemigo por tradición de ese antropocentrismo del yo.
2. LA EVOLUCIÓN
“¡Señor conde!” (Bigote Arrocet)
Este cimiento sobre la base del pensamiento romántico es la primera razón por la cual el vampiro “es tan mono”. Evidentemente, del mismo modo que el romanticismo se modificó con el paso de los años a una botella de cava barata, un ramo de rosas del Corte Ingles y un polvo sin quitarse los calcetines entre el lujo y el glamour que confiere una habitación con cuadro de bodegón del Hostal El Corzo o similar. El vampiro resultante también fue transformado.
El siglo XIX avanza y los elementos físicos del monstruo se potencian. Se produce una simbiosis con un pensamiento mucho mas llano y materialista. La leyenda que vino del pueblo y pasó al intelectual vuelve otra vez a la cultura popular para reinventarse. Esto es, si el vampiro vive en un castillo, sera que pertenece a una clase social elevada, será que tiene dinero. Si busca la belleza, que mejor que preferir a las jovencitas mas lozanas del lugar. Si las muerde con sus largos colmillos y las transforma y pervierte con un derramamiento de sangre, les reto a que me busquen una metáfora sexual mas acertada. Si la cruz le jode, será que no es un hombre casto, puro y postmatrimonial.
El vampiro pasó de ser amoral a ser el mal, el cabrón que se jama a las jovencitas castas de una sociedad puritana y civilizada como la de finales del XIX. Parafraseando una de tantas maravillas de las que se dicen en las muy recomendables Reflexiones de repronto: “Dracula es el retrato del aristocrata putero, que ademas de quedarse con el trabajo de tus tierras, tambien quiere quedarse con tus hijas”.
En base a este personaje de pasado trágico, acento exótico, dinero en el bolsillo y capacidades amatorias hipnóticas se fundamenta el verdadero mito de terror que identificamos actualmente como vampiro. Acompañado de la imagen que le cederá el cine de la Universal de los años 30 y la Hammer de los 50. Hasta que poco a poco la lucha de clases deje de tener sentido y, como uno de tantos símbolos que denunciaban la generación noventayochista en este país, acabe siendo mas ridículo que otra cosa. Sustituido definitivamente por el zombi, (el eslabón perdido entre los dos sería la acojonante Soy leyenda, de Matheson.) que a su manera, no es mas que el vampiro proletario, colectivo y de origen científico. Y va en chándal. Algo mucho mas terrorífico en el siglo XX.
3. EL VAMPIRO CONTEMPORÁNEO
"Si las nenas quieren misterio, se les da” (Mario Vírico)
Pero todo mito, sea su momento o no, sigue mutando y perviviendo. De mejor o peor manera. La evolución del vampiro en la segunda mitad del siglo XX, momento en el cual ya estaba prácticamente herido de muerte y anclado a un paso de lo autoparódico, es un giro antitético pero no del todo inesperado.
Por un lado la liberación sexual creaba una nueva serie de estereotipos del morbo, la mujer, principal protagonista de ese movimiento, requería una nueva imagen mental de lo que hasta no hacía mucho era el símbolo, al mismo tiempo atractivo y repulsivo, del sexo oscuro y peligroso. Este lavado de cara del desvirgador en una sociedad post-mayo del 68, junto con la tendencia obsesiva del siglo XX por humanizar al monstruo (potenciada aquí por el factor femenino de la ecuación y el origen, a veces mal entendido, romántico del personaje), confluyeron en el vampiro.
Fíjense que al contrario que en cualquier otro ente sobrenatural, el vampiro mainstream ha sido principalmente escrito a partir de los 70 por mujeres (Anne Rice, Poppy Z. Brite, Claudia Gray y como no, Stephenie “Crepúsculo” Meyer -nada que ver con la grandiosa Mary Shelley, ninguna-). Cada vez se ha ido reincidiendo más en el amor rosa, en una sexualidad naïf, en cierto componente homoerotico y en la bondad intrínseca del ser maligno. Algo inexplicable hasta ese momento y norma general a partir de entonces (claro que hay excepciones, pero no vamos a eso).
¿Y como deja esto al vampiro original? Esto es. ¿Se puede afirmar que Crepúsculo es el equivalente al gran cómico que acabó dando monólogos en baretos de mala muerte a copa la carcajada? Podemos acuñar, en base a la naturaleza del vampiro original, que si en un principio buscaba una belleza pasando por la perversión de la joven y disfrutaba de eso, porque esa era su naturaleza. Al explotar su bondad, limitamos su naturaleza, y eso nos da un vampiro frustrado, que como en Entrevista con el vampiro se alimenta (metáfora sexual) de animales para no dañar a humanos o que, en historias mas actuales, incluso llega a no morder aunque esa persona lo desee.
Vamos, que es un pajero. Un violador que en un rincón, se la pela y luego las mira con buenos ojos.
Si, podría sacarse todo un catalogo de frustraciones y/o desviaciones sexuales fundamentadas en que el vampiro es buena gente. Y es que, desde el punto de vista del terror, al haber sido domesticado por el género que antes era su almuerzo, subconscientemente se le ha convertido en un referente sexual de diseño, en un ente de una peligrosidad relativa para disfrute de la adolescente con necesidad de peluchones cascarrabias. Y en un calzonazos.
Hablábamos en el post en el cual me metía con El Señor de los Anillos(si, lo hice) de como Robert E. Howard supo crear en sus narraciones pulp aparentemente sencillas, una gran sensación de aventura despreocupada con cierto nihilismo y sense of wonder. Además, supo hacerlo con una pluma más que competente, con solvencia y bastante encanto. Esto es, supo crear maravillas y que pareciesen sencillas. Problema tremendo para el paso del tiempo y para el público liviano, al que solo se marca con fuegos de artificio y barroco progresivo. Así, Howard quedó relegado al: “Las historias de Conan son todas iguales”.
Similitudes amplias con Mike Mignola y su Hellboy. No solo por la capacidad de ambos autores de crear un mundo absolutamente evocador y sorprendente y mostrarlo en pequeños retazos, con los detalles justos para que nos fascine. No solo porque las historias de ambos héroes (Hellboy y Conan) sean contadas a saltos en el tiempo, lo que aumenta la mitificación del personaje y el entorno. Ni siquiera por la capacidad de ambos autores de fagocitar todo tipo de influencia y atmósfera de sus respectivas épocas, desde la mas banal a la mas culta, y conseguir incluirla en su historia sin entorpecer el ritmo de ésta, sin que en ningún momento la obra se mueva a trompicones o simplemente parezca un pastiche. NO. La similitud es la conclusión que también se oye del Hellboy de Mignola: “El dibujo mola pero las historias son una caca”
Esto, aun es más preocupante cuando encima se añade eso de: “Los primeros números dialogados por Byrne si que estaban bien”. Byrne en las primeras historias de Hellboy solo supo añadir pesados y farragosos cuadros de texto que eran reiterativos y entorpecían la narración casi como en una pagina de Bendis cuando éste pone a hablar a un científico. Aquí parece que subyace una de las derivaciones mas malsana del lector de tebeos, ese complejo de inferioridad que le obliga a decir novelas gráficas, y es que: "Cuanto mas texto explicito sobre pensamiento interno y/o reflexiones profundas tenga un tebeo. Mejor es."
Hellboy queda así relegado a no ser una obra de autentica calidad porque sus múltiples virtudes no aparecen de manera explicita y afectando a toda la obra. Porque no le grita al lector lo bueno que es, hablandole de VALORES en cada página. Porque no le guiña el ojo y le dice al lector lo inteligente que es cuando éste se fija y asume esa calidad. Desgraciadamente, lo que llamaríamos: evidentemente trágico aun parece que mantiene cierta enjundia por encima de lo banalmente cómico y, por mucho que nos esforcemos, no comprendemos que los valores mas básicos del alma humana también están en el chiste de Mistetas.
Si esta gente que prejuzga un libro de Tolkien por encima de uno de Howard, un tebeo de Persépolis por encima de uno de Hellboy o una Ágora por encima de un Gamer hubiese existido en otras épocas, La Odisea se huviese ido a tomar por el culo y todo el mundo hispano estaría leyendo todavía La vida es sueño una y otra vez mientras come castañas.
En fin, les dejo una cronología de Hellboy, que era para lo que quería yo colgar esto, pero me he liado, como siempre. No me quiero despedir sin reincidir: ¡Dejense de hostias y gozen con los tebeos de Hellboy! Con esa acumulación de influencias y de atmósferas, realizado como si fuese tan fácil de mezclar. Nazis, Baba Yaga y Baudelaire, todo encaja con un tempo narrativo acojonante. Con ese humor y ese misterio. Con esa planificación narrativa viñeta a viñeta que es tan sumamente simple, que no parece que se este creando un universo página a página.
Y todo esto sin mentar ni AIDP... ni el dibujo ni las tintas de Mignola.
CRONOLOGÍA COMICS HELLBOY/AIDP, HASTA “LA OSCURIDAD LLAMA/ ZONA DE CAZA”
(Octubre del 2009)
Correspondencia edición nueva de Norma editorial. He obviado la antigua para no crear confusión.
1947: Tortitas (Hellboy: La mano derecha del destino)
1954: La Naturaleza de la Bestia (Hellboy: La mano derecha del destino)
1956: El Rey Vold (Hellboy: La mano derecha del destino)
1958: La Penanggalan (Hellboy: La Bruja Troll y otras historias)
1959: Hellboy: Investigador Paranormal-1 (Hellboy: semilla de Destrucción)
1961: El Cadáver (Hellboy: El ataúd encadenado y otras historias)
1961: La Hidra y el León (Hellboy: La Bruja Troll y otras historias)
1963: La Bruja Troll (Hellboy: La Bruja Troll y otras historias)
1964: Baba Yaga (Hellboy: El ataúd encadenado y otras historias)
1967: Cabezas (Hellboy: La mano derecha del destino)
1979: Adiós, Señor Tood (Hellboy: La mano derecha del destino)
1982: El Vârcolac (Hellboy: La mano derecha del destino)
1982: El Vampiro de Praga (Hellboy: La Bruja Troll y otras historias)
1986: El ejercito perdido. Novela de Christopher Golden. -nota: no la busquen, no solo lo peor de Hellboy, si no probablemente lo peor que he leido en años-
1989: Navidades Subterráneas (Hellboy: El ataúd encadenado y otras historias)
1991: El Experimento del Dr.Carp (Hellboy: La Bruja Troll y otras historias)
1992: El Necrófago (Hellboy: La Bruja Troll y otras historias)
1992: En la capilla de Moloch (Hellboy: en la capilla de Moloch)
19??: Hellboy: Investigador Paranormal-2 (Hellboy: semilla de Destrucción) -publicada en 1993-
1993: Makoma (Hellboy: Makoma )
1994: Semilla de Destrucción (Hellboy: semilla de Destrucción) -flashback a 1944, origen de Hellboy-
1994: Los lobos de San Augusto (Hellboy: El ataúd encadenado y otras historias).
1995: El ataúd encadenado (Hellboy: El ataúd encadenado y otras historias)
1996: Despierta al Demonio (Hellboy: Despierta al demonio )
1997: Casi un Coloso (Hellboy: El ataúd encadenado y otras historias)
1997: Abe Sapien contra la ciencia (AIDP: Las Tierras huecas)
1997: Los huesos de los gigantes (novela de Christopher Golden) -considerando como escribió Golden la anterior... no la lean.
1998: La Mano Derecha del Destino (Hellboy: La mano Derecha del Destino).
1998: Abe Sapien: Los tambores de los muertos (AIDP: Las Tierras huecas)
1999: La Caja del Mal (Hellboy: La mano Derecha del Destino / -Hellboy: La Caja del Mal en rústica- )
2000: El Gusano Vencedor (Hellboy: El gusano vencedor)
2001: El Tercer Deseo (Hellboy: Lugares Extraños / Hellboy: El Tercer Deseo-El asombroso Cabeza de Tornillo en rústica).
2002: AIDP: Las tierras huecas (AIDP: Las Tierras huecas)
2003: AIDP: El alma de Venecia (AIDP: El alma de Venecia y otras historias)
2003: AIDP: Aguas oscuras (AIDP: El alma de Venecia y otras historias)
2003: Tren nocturno (AIDP: El alma de Venecia y otras historias)
2003: Hay algo bajo mi cama (AIDP: El alma de Venecia y otras historias)
2004: Otro dia en la oficina (AIDP: El alma de Venecia y otras historias)
2004: AIDP: Nacer de nuevo (AIDP: Los muertos)
2004: AIDP :Una plaga de ranas (AIDP: Una plaga de ranas)
2004: AIDP: Los muertos (AIDP: Los muertos)
2004: La Isla (Hellboy: Lugares Extraños / Hellboy: La Isla en rústica)
2005: AIDP: La llama negra (AIDP: La llama negra)
2006: AIDP: La Maquina universal (AIDP: La Maquina universal)
2006: AIDP: El jardín de las almas (AIDP: El jardín de las almas)
2006: La oscuridad llama (Hellboy: La oscuridad llama)
2007: AIDP: Zona de caza (AIDP: Zona de caza)
Solo se incluyen historias que entren dentro del canon, ni las películas, ni los numeros de Weird Tales (Hellboy: Historias extrañas 1 y 2), ni los dos libros de relatos de “Casos insólitos”.
Aquí nos quedamos. Si quieren más universo ficticio, pueden leer esto o esto.
De un tiempo hacia aquí, Andres Montes, al igual que cualquier otro equipo de primera division, se repartía amores y odios entre los espectadores de la Sexta. Muchos han sido sus retractores, pero yo, no.
Porque despues de toda una vida viendo futbol en televisión, aguantando sabios de la pelota, aguantando a socios del Real Madrid retransmitiendo los partidos, escuchando como lleva la pelota un jugador del Madrid o el Barsa en concreto y observar que nadie se sabe un solo jugador de los equipos pequeños, despues de tantos años de "no era falta" "no era fuera de juego" y comprobar segundos despues en la repetición que son unos ignorantes, y peor aun, al ver que la han cagado culpar al arbitro de que lo a pitado mal, yo, disfrutaba enormemente de Andres Montes.
¿Porque? Porque no tenia ni puñetera idea de futbol y no trataba de explicarme que Beckam había realizado una parabola sobre le esférico describiendo un arco, solo para decirme como a un idiota o un ciego que alguien había realizado una bicicleta. No, Andres se agarraba al micrófono como el aficionado se agarra a las pipas y le daba a la lengua, te contaba un chiste, le tomaba el pelo a Salinas hasta crisparle, ponía motes segun le fueran viniendo a la cabeza, y mas que le pese a alguno, creo la expresión tan mañida, "tiki taka"
Andres Montes te entretenía y no trataba de ser un fanático mas de los equipos grandes que estaba contemplando, siendo sus heroes del partido siempre jugadores poco notables que hacían alguna cagada graciosa o que su única habilidad era darlo todo hasta reventar en el campo aunque fuera muy malo.
Al final se le quiso mas o se le quiso menos, pero siento pena por todos los que le cogieron manía... porque si, yo preferia disfrutarle cada vez que le veía, y preguntare por el cuando dentro de poco vuelvan esos genios del esférico a contarnos en medio de un Valencia-Sevilla o un Recre-Atheltic porque Raul no es titular del Madrid y si Puyol debería o no contarse el pelo. A criticar al arbitro cuando su interpretación difiera de la suya, a confundir nombres de jugadores, volvio a terminarse la imparcialidad, y creo que hoy todavia no mucha gente se a dado cuenta.
Siento las faltas de ortografía y coordinación que veais, es que me e levantado, me e enterado, y tenía que soltar a tocho lo que estaba pensando.
Hola, gracias por entrar tan desinteresadamente. Me temo que hoy solo trato de comprobar si ese título por si solo es capaz de doblar las visitas diarias de un blog.
Gracias por su involuntaria colaboración. Siento las molestias causadas. Les mantendré informados.
Mi abuela es famosa enre mis amigos. Al comenzar la guerra de Irak hace ya años colgó en la venana un folio en blanco con cuaro tiras de celo en el que podia leerse sin exclamaciones la palabra "paz".Esto venía acompañado de gestos estraños, sin mover la mano, girando solo la muñeca de una forma que solo los huesos gastados de la tercera edad podía permitirse para saludarme cuando pasaba con los colegas, lo que la llevó a contraer el apodo de "La abuela Paz".
¿Y esto? Pues solo... paz. Eso es lo que creo que voy a empezar a pedir a las películas, visto lo visto ultimamente. Me explico, estaba yo contento viendo el Distrito 13, asi sin ambiciones, recogiendo algunas cosas en mi cabeza que me estaban agradando bastante, disfrutando de la realidad bien calzada en la fantasia, cuando de pronto... empezaron a pegarse de tiros! y... mas tiros y luego creo que se suma la explosión...
Y mas tarde ese mismo día me puse a ver la de los Bastardos, tampoco sin pretensión casi diriamos que confiando en la hipnosis-quentirentiana que pronto llegaría.. y nose... pum pam pam rataata batazo!...
Yo nose vosotros, pero donde han quedado 12 hombres con mala leche y sin piedad!!!!!??? a mi me valía con sus jetas para entretenerme!!
Y como pueden haber tantas fatas de ortografía en un texto?? Exigo que me persiga una SGAE literaria!
Voy a hacer un parón en la animación mas independiente para irme de cabeza al señor Walt Disney poniendo voz y produciendo un corto animado de Mickey Mouse. Dirigido por David Hand, habitual de la primera etapa de la compañia y que acabaría siendo director de los primero largometrajes de la misma: Bambi y Blancanieves, el corto es tan inusual como digno de su época, ya que posee todos los elementos del espíritu netamente pulp que hablabamos aqui: Casas encantadas, doctores desquiciados con cuchillos de carnicero, sucesos terrorificos y sobrenaturales, noche, vientos, calaveras y paisajes desolados, teorías cientificas loquisimas que incluyen victimas indefensas y happy ending con final lógico y racional donde se descubre el pastel y se vuelve a la tranquilidad del status quo.
Practicamente estamos situados en el año oficial de creación del subgénero weird menace, la salida del primer numero de Dime Mystery Magacine (revista que inauguraría el subgénero) distaba apenas dos meses de la presentación del cortometraje. Podemos hablar entonces del primer lazo de unión entre la animación y shudder pulp, casi podemos colocar, si nos atrevemos, este corto como un nexo entre el terror etereo previo y el desarrollo de ese terror físico tan grotesco y tan propio del siglo XX, dada su posición y manera de solucionar la trama.
Con precedentes en The Skeleton dance, precursor que aunque reunía la atmosfera permanecía mas cerca del terror decimonónico, The Mad Doctor resulta el silbato de salida de una trayectoria que finiquitaría el gran Scooby Doo, animación que barría sin reparos todo lo irracional del terror (excepto claro, que un perro hablara). Creandose un recorrido en el mundo del dibujo animado paralelo a lo literario y lo cinematografico y quedando como uno de tantos eslabones perdidos repletos de lugares comunes entre lo pulp y el cine de terror contemporaneo (como analiza en un estupendo post el señor Absence).
Ni que decir tiene que en su día algunos cines no lo emitieron por considerarlo demasiado horroroso para los niños pequeños.
Como curiosidad, uno de los carteles originales de este corto, que tienen arriba, se convirtió no hace mucho en uno de los más caros de la historia (en el 7º puesto está, pueden ver el resto aquí), fue vendido en Marzo del año 2006 en Heritage, por 138.000 dólares.
Todo empezó en el focoforo, tras el visionado del trailer de Avatar y sus pitufos coleteros, aparecio un buen señor troll que dijo que Cameron eran el mejor director del mundo, que nosotros no y remato con:
"Si no sabéis hacer que un bistec conmueva, ni hundiendo el titanic lograréis ese íntimo momento con el espectador."
Al tiempo, propuso un reto en coñarrape:
"Me gustaría proponer algo:
Es un reto, puede apuntarse quien quiera, es algo que está al alcance de cualquiera con un medio de captación de imágenes y una nevera, estas son las condiciones:
- El protagonista de la historia tiene que ser un bistec(valen otros productos cárnicos). - No puede haber diálogos. - La cinta no puede durar mas de 10 minutos. - Tiene que conmover
Quien se atreva que se apunte. Fecha límite a concretar. "
Asi que, se le cogió del pié, y ahí que se puso todo el mundo. Hasta un grupo de facebook se ha abierto. Aqui esta el hilo principal del filete, y aqui donde todo empezó. Y ahora procederé a dejarles unos links con los cortos a medida que se vayan creando:
En el colegio, mis compañeros de clase no comprendían que yo era un bistec atrapado en el cuerpo de una pechuga. "Tú eres una pechuga de pollo; naciste pechuga y morirás McNugget", me decía Marta, una zanca de corral repetidora que terminó troceada en un KFC. Las risas, siempre las mismas risas y ese olor a fritanga. Yo era diferente. Nunca desistí y llegué a imprimir imágenes de lustrosos filetes de ternera a tamaño real, para disfrazarme oculto en la huevera del frigorífico en busca de mi propia identidad. Pronto comprendí que mi sueño no se cumpliría jamás, y que estaba condenado a prostituirme para malvivir a cambio de un paupérrimo salario. Comencé a venderme en trocitos para las grandes cadenas de comida rápida: zasca; zasca; zasca, zasca, ZASCA. Ya olía a congelador cuando, de repronto, un niño de cinco años se asfixió al comer un McNugget en el McDonald’s de Cuatro Caminos y nada volvería a ser igual. "Debemos detener la plaga del siglo XXI, la esclavitud del siglo XXII, la impudicia del año cero a la izquierda", clamaba la entonces ministra de Igualdad, Falete Conmovedor, en todos los informativos a la hora del almuerzo. Dos meses después, la Policía dio con mi pista y decidí huir sin pensarlo demasiado a quién voy a engañar. "Salga con las manos en alto, le habla por lo bajini la Policía Nacional, pique su ajo muy finito, casi como en los botes esos donde viene preparado, y espárzalo por debajo de la puerta. Ya mismo". En un acto desesperado por salvar mi vida y dictar otra frase asobinada, me arrojé a la calle con mi gato en brazos desde un sexto piso. Amenábar falleció, pero gracias a su mullida mata de pelo conseguí sobrevivir y burlar a los agentes. Corrí más que en toda mi existencia y pude esconderme en un restaurante tailandés; mi cuerpo estaba lleno de mierda pero un cocinero me vio tirado en el suelo y me recogió, aún era aprovechable. Aquella noche, una familia de conquenses cenó Infierno de Ternera.
Mid-Boss -EL FILETE
Cierta tarde aciaga, cuando, con la mente cansada, meditaba en ciertos foros de sabiduría ancestral y asentía, adormecido, de pronto se oyó un cachete, como si alguien muy suavemente llamara a mi portal. "Es un troll -me dije-, que está metiendo cizaña entre el personal; sólo eso y nada más."
¡Ah, recuerdo tan claramente aquel desolado agosto! Cada chispa resplandeciente dejaba un rastro espectral. Yo esperaba ansioso la película, pues no había hallado calma en mis foros, ni consuelo a la pérdida abismal de aquella a quien los ángeles Avatar podrán llamar y aquí nadie nombrará.
Cada crujido de las cortinas purpúreas y cetrinas me embargaba de dañinas dudas y mi sobresalto era tal que, para calmar mi angustia repetí con voz mustia: "No es sino un troll que ha llegado a este foro; un tardío visitante trolleando en nuestro foro. Sólo eso y nada más".
Mas de pronto me animé y sin vacilación hablé: "Troll -dije-, o Cámeron, me tendréis que disculpar pues estaba sorprendido cuando leí vuestro bufido y tan raro había sido vuestro comentario en mi pantalla que dudé de haberlo entendido...", y refreque de golpe la pantalla: decía lo mismo, nada más.
El reto miré de lleno, de temor y dudas pleno, y soñé sueños que nadie osó soñar jamás; pero en este comentario atroz, superior a toda coz, sólo se oyó la palabra "Filete Conmovedor", que yo me atreví a susurrar... sí, susurré la palabra "Filete Conmovedor" y un eco volvióla a nombrar. Sólo eso y nada más.
Aunque mi alma ardía por dentro regresé al hilo pero pronto aquel Troll se escuchó más pertinaz. "Esta vez quien sea que llama ha llamado a mi ventana; veré pues de qué se trata, que misterio habrá detrás. Si mi corazón se aplaca lo podré desentrañar. ¡Es un Troll, fan de Cámeron y Saw y nada más!".
Mas cuando abrí mi firewall se coló sin la protección, agitando el chuletaje, un filete muy solemne y ancestral. Sin cumplido o miramiento, sin detenerse un momento, con aire envarado y grave fue a posarse en mi estantería, en un pálido busto de la Reina Alien que hay encima de otras frikerías; fue, posóse y nada más.
Este jugoso y bien cortado filete tocó, con su grasilla, en sonriente extrañeza mi perplejidad. "Esa textura aplanada -le dije-, no te impide ser osado, viejo filete desterrado de la negrura abisal; ¿cuál es tu tétrico nombre en el abismo infernal?" Dijo el filete: "No conmoverás".
Que un filete apestoso tuviera ese tono irrespetuoso sorprendióme aunque el sentido fuera tan poco cabal, pues acordaréis conmigo que pocos habrán ocasión de ver posado tal filete en su friki colección. Ni filete ni fritura alguna en la estatua de la Reina que se llamara "No conmoverás".
Mas el filete, altivo, parduzco, no pronunció desde la figura, como si en ello le fuera el alma, ni una sílaba más. No movió una solo tendón ni dijo palabra alguna hasta que al fin musité: "Vi a otros trolls y fanboys hablar por hablar; por la mañana él también, cual mis anhelos, volará". Dijo entonces :"No conmoverás".
Esta certera respuesta dejó mi alma traspuesta; "Sin duda - dije-, repite lo que ha podido acopiar del repertorio olvidado de algún forero desgraciado que en su caída redujo sus baneos a un refrán: "No, no conmoverás".
Como el filete aún convertía en sonrisa mi porfía planté una silla mullida frente al filete y la figura con soporte de metal; y hundido en el terciopelo me afané con recelo en descubrir qué quería el funesto filete de lechal al repetir: "No conmoverás".
Esto, sentado, pensaba, aunque sin decir palabra el filete que ahora quemaba mi pecho con su mirar; eso y más cosas pensaba, con la cabeza apoyada sobre el cojín azul gato espacial que el Mac hacía brillar. ¡Sobre aquel cojín azulado que esa película gustará de usar, y que en mi mente no deja de sonar"No conmoverás"!.
Luego el aire se hizo denso, como si prendiera una plancha mecido por cocineros de leve andar musical. "¡Miserable! -me dije-. ¡Tu Cámeron estos gatos dirige hacia ti con el filtro 3D que toda crítica te hará olvidar! ¡Bebe, bebe el dulce filtro del Imax, y a la crítica olvidarás!". Dijo el filete: "No conmoverás".
"¡Chuleta! -grité -, ser asado, a la plancha eres, diablo frito! ¿Del Trolleador enviado o acaso una tempestad trajo tu lánguido carnaje hasta este yermo paraje, a esta morada espectral? ¡Mas te imploro, dime ya, dime, te imploro, si existe algún bálsamo en Avatar!" Dijo el filete: "No conmoverás".
"¡Chuleta! -grité -, ser cortado, mutilado eres, diablo reencarnado! Por el cine que veneramos, por el manto celuloidal, dile a este desventurado si en un futuro lejano a Avatar, ahora entre hype, un día podrá apreciar". Dijo el filete: "¡No conmoveras!".
"¡Diablo encarnizado, no hables más!", dije, dando un paso atrás; ¡Que el moderador te devuelva a la negrura abisal! ¡Ni rastro de tu chuletaje en recuerdo de tu ultraje quiero en mi pantalla! ¡Deja en paz mi soledad! ¡Quita tu sangre de mi pecho y tu grasa del portal!" Dijo el filete: "No conmoverás".
Y el impávido filete osado aún sigue, sigue posado, en el pálido busto de la Reina Alien que hay encima de su pedestal; y su mirada empanada es la de un demonio que sueña, cuya sombra el Mac en el suelo proyecta fantasmal; y mi alma, de esa sombra que allí flota fantasmal, seguro que a nadie...¡No conmoverá!.
Cabren -Guion para Filete Conmovedor-
Escena 1. Interior. Noche.
Contemplamos a un hombre de mediana edad (Teodoro), a su adusta esposa (Roberta) y al hijo de ambos (Álvaro) cenando en silencio alrededor de una mesa de comedor. El ruido de fondo de la televisión se añade a la monotonía del momento. El niño juega con su filete a medio cortar, con gesto aburrido y sin intención de llevárselo a la boca.
Álvaro (sin levantar la mirada): Este filete es de carne de perro...
Roberta responde dándole una sonora bofetada.
Teodoro (efusivo): ¡Dios! ¡Qué filete te han metido... !
Primer plano del rostro inexpresivo de Álvaro mirando al vacío. Una lágrima se desliza por su rostro.
Fin.
LoveCrash -Guión para filete Conmovedor
El Filete Conmovedor Escena 1. Interior. Noche. Casa de pobres muy pobres. Contemplamos a un hombre de mediana edad (Teodoro), a su adusta esposa (Roberta) y al hijo de ambos (Álvaro). En el centro de la mesa un plato con un solo filete. Mientras Roberta va cortando el filete en tres trozos el pequeño Alvaro pregunta: -¿Donde está Bobby? Roberta gira la cabeza hacia su marido y una lagrima cae por su mejilla.
En casa de Pablito tenían muy poco dinero y a menudo pasaban hambre. Pablito era un niño famélico. Un día su Mamá llegó a casa con un filete. Pablito no quiso saber cómo lo había conseguido; además, su Mamá salió de nuevo tras guardarlo en la nevera. Pablito tenía hambre, tanta que fue a la nevera a mirar el filete. Se lo quedó mirando largo rato hasta que una voz le sorprendió. -Hola Pablito recorrió la estanncia buscando la procedencia de aquella voz amable y melodiosa. -Hola ¿Cómo te llamas? Por un momento Pablito pensó que la voz surgía de sus rugientes tripas; y entonces descubrió que quien le hablaba, desde un plato en la solitaria nevera, era el filete -¿Eres un filete que habla? -Sí, ¿Quieres ser mi amigo? Pablito asintió, y él y el filete empezaron una larga conversación. Se lo explicaron todo. El niño narró cómo su padre llegaba borracho todas las noches y le pegaba. Cómo su mamá se iba con otros hombres para llevar comida a casa. Cómo su hermanita murió casi al nacer por falta de alimento. Aquella trágica historia conmovió al filete y entre el niño y la pieza de carne cruda parlante se forjó el lazo de la más hermosa amistad. Llevaban ya un largo rato cuando las piernas de pablito flojearon y el niño casi cayó al suelo. -¿Qué te pasa, Pablito?-, preguntó el filete. -Que me muero de hambre-, respondió el calavérico niño. -Pues come. -Es que en la nevera sólo estás tú, y tú eres mi amigo. -Por eso mismo, Pablito, debes comerme. Yo te quiero, y el lazo de amistad que nos une me obliga a dejarme devorar por tí. Cómeme, Pablito. Mi sacrificio me hará feliz. Pablito calentó la plancha, sacó a su amigo el filete de la nevera y lo puso sobre ella. Luego, entre lágrimas, se lo comió. Aquella noche Pablito sufrió la más tremenda de las palizas por haberse comido el filete de su padre.
Él me había avergonzado, y perjudicado en medio millón, se rió de las vacas locas, se burló de mi cornamenta. Despreció a mi rebaño, desbarató mis solomillos, enfrió a los carnívoros y enardeció a los vegetarianos. ¿Cuál es su razón? Soy un filete. ¿Acaso un filete no tiene ternilla? ¿Un filete no tiene venas, grasas, tendones, proporciones, sensaciones, afecciones, pasiones? ¿No es sazonado con la misma sal y pimienta, herido con los mismos cuchillos, sujeto a los mismos males, curado por iguales remedios, recalentado y macerado por iguales verano e invierno que una verdura? Si nos pincháis poco hechos, ¿no sangramos? Si nos pasáis, ¿no estamos duros? ¿vuestro mojo picón no nos mata? Si somos similares en todo, también nos pareceremos en esto. Si un filete ofende a un calabacín, ¿cuál es su humildad? La venganza. Si un calabacín ofende a un filete, ¿cuál debería ser su actitud, por el ejemplo vegetal? La venganza. La villanía que me enseñáis será difícil, pero ejecutaré perfectamente vuestras instrucciones.
Que es la vaca ? Filete en potencia Que no es si no ?
El gotico -Diario de un medallón de ternera-
"¡Nazis y nazas!
¡HAIL! ¡HAILA!
¡He oido hablar de algo llamado escalope!
¡De san jacobos y de filetes de contra de lomo, de pollo...!
¡EMBUTIDOS! ¡EMBUTIDOS!
¡Carne de cerdo y de animales infames!
¡INFERIORES!
Y digo: ¡BASTA!
¡BASTA! ¡BASTA!
¡El ario debe comer carne aria!
¡Para criar carne aria!
¡übercarne!
¡Rabadilla y solomillo!
¡Rabadilla y solomillo!
¡Rabadilla y solomillo!
¡Rabadilla y solomil..."
¡Click! La radio dejó de emitir.
<<¿Qué voy a hacer ahora?>> resonó en el cuarto. Un ático oscuro y alquilado, sin muebles. <<¡Dios mio! ¿Que voy a hacer ahora?>> Repitió, y comenzó a llorar. Los caseros, sentados en unas butacas rojas en el piso de abajo, oyeron sollozos durante largo rato, sollozos lastimeros y ridiculos grititos desesperados. Jadeos espásticos de un alma que se rompía, un alma que estaba irremediablemente sola. Tanto que el casero, un filete de rabadilla de pura cepa, supuso la verdad y avisó a las autoridades.
Ingram
Un filete me manda hacer John Craken, que en mi vida me he visto en este brete; quinientos gramos dicen que es filete: Zampa zampando tengo yo buen saque.
Yo pensé que no hallara restaurante y estoy a la mitad de otro banquete; más si lo puedo cortar con un machete no hay cosa en los filetes que me espante.
Por el primer filete voy zampando y parece que está muy poco hecho pues más que tener jugo, está sangrando.
Ya voy por el segundo, y aun sospecho que estoy poniéndome como un normando: contad si era ternera y buen provecho.
Solo. Otra vez con mi soledad. Ojala pudiera hacer de tus pesadillas, tranquilos sueños, y que navegásemos sobre ellos en un barco de oro.
Quiero que tengas esa sensación, la sensación del placer metido entre tus labios, la de tus ojos brillando intensamente, y tus manos sosteniendo dulcemente mi ser.
Deseo ser eso que tanto quisiste y volar entre las mariposas de tu estomago, rompiendo con tus pasadas tinieblas, y como la droga y el chocolate, hacerte olvidarlas con nuestro éxtasis de una vez y para siempre.
Ven conmigo. Tú y yo solos, los dos. No hace falta más que me prepares y me dejaré servir, seré la exquisitez, el plato que tanto quisiste.
Y ya quisieran esos que dicen que no has de probarme, rozar mi cuerpo. Lo sé, sé que lo anhelan, y tú también lo sabes. Mirame a los ojos y dilo, di que me quieres probar ahora.
No hace falta me lleves al cine, ni al restaurante más famoso, ni de viaje por ahí,... No, únicamente necesito ese momento intimo, para sentirme como la manzana prohibida del Edén, mientras tú, mi Eva, me muerdes lentamente...
Adoro tus juegos y esa manera en la que tus dientes poco a poco se separan de mi carne. Seré tu Eros y tú mi curiosa Psique, pero esta vez no dejaré ni que la mismísima diosa Aflodita nos separe si descubres mi rostro.
Hazlo. Hazlo. Hazlo. Abre el congelador, ponme con aceite en la sartén y preparame como quieras, pero por lo que más quieras, cómeme ahora. Yo, el Bistec Conmovedor (B.C.), te haré sentir incluso mientras hagas la digestión. Te lo prometo.
Jason es el mal, no debería tener vuelta de hoja, ni explicación ni motivos, su recorrido y evolución a través de las películas de Viernes 13 es tan marciano, pocho y caótico como maravilloso. A medida que ha sido fagocitado por la cultura pop se ha convertido en el mal que queremos que le pase a otro. Y cómo lo deseamos cada vez que empieza la siguiente película. Y de tanto verlo, lo coges cariño, y te dices ¿qué piensa el mal? ¿disfruta, como lo hago yo viéndole?
Y es que Jason es ficción, y eso es lo mejor de todo, ahí esta su potencial. Dada su singularidad, no debería tardar (algún paso ya dió en las maravillosas 6ª y 8ª parte, Jason X y Freddy contra Jason), en convertirse en la reflexión acerca del poder evocador y reflexivo de la amoralidad, en un simbolo de la irracionalidad, la casualidad y el eclecticismo que caracteriza nuestro tiempo. Pero todo eso sin que deje de matar cada 8 minutos de película claro, a ver si van a confundir subtexto con texto.
Aqui, alguno de los mejores momentos del fantastico ochentero.